jueves, 29 de octubre de 2015

AUGUSTO ERON BEDOYA SUAREZ, UN TARMEÑO EN TARAPACA.


AUGUSTO ERON BEDOYA SUAREZ, EL TARMEÑO DE LA BATALLA DE TARAPACÁ

DR. MOISES TACURI GARCIA

CIRUJANO DEL HOSPITAL DE TARMA

DOCENTE DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DANIEL ALCIDES CARRION



“…Sentían el goce inefable del hombre que cumple con su deber,

como ciudadano militar, al sacrificio, al holocausto mil veces

repetido, solían arrojarse en actitud amables y sonrientes,

revelando el contento en el semblante, cual si fuesen los

 alucinados del misticismo de la Patria…”


Zoila Aurora Cáceres (al referirse a la juventud patriota de Tarma).



Noviembre en Tarma es un mes especial, uno por que se celebra el día 1ro, el día de los que se marcharon a la eternidad, el día que partieron para siempre los seres que amamos y amaremos con el alma, pero de igual modo se celebra el 26 de Noviembre en nuestra provincia, el día de la gratitud tarmeña, o día que conmemora el nacimiento del hijo predilecto de Tarma, nuestro General Manuel Arturo Odría Amoretti, Benemérito personaje que gracias a su gran amor por la tierra que lo vió nacer hizo muchísimo por Tarma cuando asumió la Presidencia.del Perú (ciudad olvidada hasta ese entonces por los gobiernos de turno).
Pero hablar de Noviembre en Tarma es también hablar de un marcado desconocimiento por otro hombre, un personaje tarmeño, un patriota a carta cabal, que acaso algún o ningún estudiante o ciudadano recuerda su nombre,  sin embargo es uno de los pocos tarmeños documentados históricamente que pelearon denodadamente al lado de Andrés Avelino Cáceres, en muchas batallas pero sobre todo en la única Batalla de envergadura que el Perú ganó a Chile, un 27 de noviembre de 1879 :  La Batalla de Tarapacá.

Este olvidado hombre, que acaso no tiene ningún monumento, que acaso ninguna calle de Tarma lleva su nombre, se llamó Augusto Eron Bedoya Suarez,  todo un patriota y todo un personaje de Tarma y del Perú, cuya historia de su prolífica vida paso a referir.
Augusto Eron Bedoya Suarez (Tarma 1857 - Francia 1926)

Augusto Eron Bedoya Suarez , nació en la Provincia de Tarma un 17 de octubre de 1857, hijo de José Agustín Bedoya y María Ignacia Suarez, vivió los primeros años de su infancia en su natal Tarma, trasladándose con toda su familia a la capital Lima, sus estudios primarios los culminó en el Colegio Peruano dirigido por Melchor T. García, y su educación Secundaria los hizo en el Colegio Nacional “Nuestra Señora de Guadalupe”, Augusto Bedoya siempre se caracterizó por ser un buen alumno y ciudadano comprometido por su patria, tal es así que ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos al programa de Derecho, en el año de 1876, luego de un riguroso examen al que lo superó ampliamente.
Encontrándose de vacaciones en la cálida ciudad norteña de Chiclayo, Chile declara la Guerra al  Perú un 05 de Abril de 1879; de inmediato sintió el llamado de la Patria y retornó a Lima para ponerse a disposición del Ejército (A pesar de ser en ese entonces un civil estudiante de Derecho), para ese efecto formaron con un grupo de estudiantes la llamada “Legión Carolino Militar”, del cual solo fueron una delegación de tres estudiantes porque el gobierno de entonces no consideró necesaria la presencia de Jóvenes para ir al frente, toda vez que el conflicto recién estaba en sus inicios, en esta delegación de estudiantes se encontraba nuestro paisano Augusto Bedoya Suarez, Manuel Eduardo Lecca y José Andrés Torres, ellos se embarcaron en el Callao un 24 de Abril de 1879, llevando en sus manos una bandera bordada por las damas limeñas para que sean flameadas en los campos de batalla, a su paso por Arica fraternizaron con los soldados Bolivianos de la “Legión Murillo”, y en Iquique se incorporan al Ejército Peruano con el grado de Subtenientes, al “Regimiento de artillería 2 de Mayo”, comandados por el Coronel Manuel Suarez,  Regimiento que a su vez pertenecía a la División dirigida por el Coronel Andrés Avelino Cáceres, aprendieron en un tiempo muy breve el uso del armamento disponible en ese entonces, los rifles Minié, el uso de la espada y de la bayoneta, era tan desbordante su entusiasmo y patriotismo que sus actividades eran muy motivadoras al grueso de soldados acantonados en la Frontera, tuvo destacada actuación en la Batalla de San Francisco un 19 de Noviembre de 1879, Batalla que pese al denuedo de los soldados peruanos, fue un desastre para el ejército Aliado Peruano-Boliviano, fuimos derrotados por la superioridad del armamento Chileno y de su preparación militar de varios años de parte de sus soldados (porque es bien sabido que Chile ya había tramado esta Guerra con antelación conscientes de sus pocos recursos naturales de los que poseían y más aún apoyado por Inglaterra que a la postre fue el gran ganador de esta Guerra pues se hizo de la fortuna salitrera y Guanera que el Perú poseía, de allí su gran interés de apoyar descaradamente al país del Sur ).
(Al iniciarse la Guerra con Chile, las tropas Chilenas desembarcaron en Pisagua, luego de ello tuvo lugar la Batalla de San Francisco, Que fue una de las primeras Batallas de esta infausta Guerra)
(BATALLA DE SAN FRANCISCO - 19 DE NOVIEMBRE DE 1879)
Luego de esta derrota el ejército peruano emprendió la retirada hacia Tarapacá, una penosa retirada que claramente describe Jorge Basadre (4) en su libro HISTORIA DE LA REPUBLICA DEL PERÚ (1822 – 1933) : “…En la noche del 19 los peruanos se retiraron hacia Tiviliche, sin restablecer sus fuerzas agotadas por el hambre, la sed, el cansancio y el insomnio. Habían estado caminando por el arenal desde el 16, Habían combatido extenuados el 19 y ahora volvieron a emprender la marcha, sin mapas de la región y sin brújulas, confiados en guías inexpertos que se “empamparon”, o sea perdieron el camino por la densa niebla, girando hasta seis veces en un mismo círculo y atravesando otras tantas la línea férrea de Pisagua, muy cerca de los Chilenos. Después de seis horas, tuvieron que hacer alto hasta la madrugada y entonces al encontrarse en el camino de Tarapacá, se decidieron a seguirlo…”, estas eran las historias de ese largo y penoso camino que el subteniente Tarmeño Augusto Bedoya y sus jóvenes compañeros Lecca y Torres Paz con estoicismo espartano tuvieron que sufrirlo. Los peruanos Caminabamos, por que ya los Chilenos eran dueños del mar y de la linea ferroviaria peruanos, lo que permitia un cómodo desplazamiento de sus tropas, totalmente opuesto a la movilizacion de nuestro ejército. 
(VIDEO EXTRAIDO DEL PROGRAMA "SUCEDIO EN EL PERU", DONDE LA GRAN ACTRIZ PERUANA DELFINA PAREDES, ENVOLVIENDOSE EN LA PIEL DE UNA RABONA O CANTINERA PERUANA, NARRA ESTE DRAMATICO EPISODIO DE NUESTRAS TROPAS PERUANAS, EL PENOSO VIAJE A PIE DE SAN FRANCISCO A TARAPACA)

Posteriormente a este episodio, el subteniente Tarmeño Augusto E. Bedoya participaría en una de las páginas más gloriosas del Ejército peruano, LA BATALLA DE TARAPACA.

Era un 27 de Noviembre de 1879, la zona de Tarapacá donde tendría lugar esa épica Batalla constaba de una explanada donde se encontraban la aldea de Tarapacá y estaban acantonadas parte de las Tropas Peruanas y Bolivianas mientras que por el oeste había una suerte de Lomas por donde los Chilenos al mando de Santa Cruz prácticamente coronaban estas alturas y desde esta cómoda posición planificaban prontamente el ataque, según Refiere Eduardo Congrains Martín en su libro “PRIMEROS ENFRENTAMIENTOS, PISAGUA, SAN FRANCISCO, TARAPACÁ” (2).

El historiador peruano Jorge Basadre (4), refiere al respecto: “…La vanguardia al mando del Coronel Justo Pastor Dávila y la primera división con el Coronel Alejandro Herrera (formada por los Batallones Cazadores del Cusco y Cazadores de la Guardia) marcharon el 26 de Noviembre de Tarapacá al punto llamado Pachica, distante tres leguas, en vista de las estrecheces encontradas en la aldea Tarapaqueña. Quedaron allí (en la explanada casi desértica de Tarapacá) la división mandada por Andrés Avelino Cáceres compuesta de dos batallones llamados 2 DE MAYO (donde precisamente se encontraban el Subteniente Tarmeño Augusto Bedoya y sus colegas subtenientes Lecca y Torres) y el famoso BATALLON ZEPITA, cuya tropa era oriunda del Cuzco y Ayacucho, de igual modo se encontraban la División de Francisco Bolognesi con los batallones Guardias de Arequipa y 4° de Ayacucho, los restos de la división de exploradores y la división llegada de Iquique de la que formaba parte la columna Loa compuesta por obreros bolivianos de las salitreras, mas lo que quedaban de los astilleros con su comandante general, Coronel Emilio Castañón, desprovistos de sus armas.

El general Chileno Escala, luego de vencer en la Batalla de San Francisco (o Dolores) a los Aliados Peruanos y Bolivianos, después de vacilar algunos días, despachó fuerzas cuidadosamente seleccionadas contra el enemigo en retirada, con el propósito de interceptarlo, dispersarlo y aniquilarlo del todo. Los mandaba el general Luis Arteaga a quién acompañaba el teniente coronel José Francisco Vergara, eran más de 2,500 hombres de infantería seleccionados, 150 de caballería y 150 de artillería con diez cañones de campaña de largo alcance entre los que había seis pieza Krupp de montaña (Cañones de última Generación de esa época, cuyas balas eran del tipo expansivo y se cargaban por la parte posterior y no requería de mecha ni encendido para ser disparados). La infantería estaba bajo las órdenes del Comandante Eleuterio Ramírez, los soldados Chilenos llevaban sus morrales de municiones y tanto en ellos como en sus jefes bullía un ánimo ansioso y alegre como si se dirigieran a una fiesta.

Situado en las alturas dominaban el pueblo tarapaqueño, el ejército chileno intentó copar y exterminar a los peruanos allí reunidos. Contaba no solo con su propia fuerza sino además con la sorpresa de su embestida, con los efectos de la Batalla de San Francisco sobre los peruanos y con la desfavorable situación de los peruanos, sumidos como estaban en un “ataúd de piedra”.

Para atacar, los Chilenos se agruparon en tres divisiones. A la derecha a cargo de Eleuterio Ramírez, correspondió atacar de frente; la izquierda, teniendo como Jefe al Teniente Coronel Ricardo Santa Cruz , debía cortar la retirada ; al Centro, cuya responsabilidad asumió el mismo Arteaga, se le encomendó la misión de descender sobre Tarapacá y atacar de Flanco. Un espía (elementos nefastos para nosotros que siempre supieron utilizar muy bien los Chilenos), antiguo minero, había dado informes detallados sobre la situación del adversario.

A eso de las ocho de la mañana del 27 de Noviembre llegó al campamento peruano la noticia del avance de los chilenos en considerable número. Se tocó llamada  y aún no estaba formada la tropa cuando aparecieron por las alturas algunos jinetes haciendo señas para que fueran a su encuentro.

El Batallón “Zepita” y el Batallón “Dos de Mayo” (donde se encontraba nuestro ilustre paisano el Subteniente Augusto Bedoya) bajo la órdenes de Cáceres, comenzaron a las  ocho y media de la mañana a trepar en dirección a la cumbre de la quebrada y se enfrentaron a la división de Santa Cruz. Otra división, encomendada a Francisco Bolognesi, fue destinada a proteger al lado contrario. Buendía y Suarez quedaron para resistir el ataque sobre la aldea de Tarapacá. Los Cuzqueños y Ayacuchanos (tanto como el Subteniente tarmeño Augusto Bedoya y sus jóvenes amigos) que integraban el Batallón Zepita y el Dos de Mayo, llegaron a la cumbre en media hora y allí prosiguieron su lucha en la que murieron el teniente coronel Juan Bautista Zubiaga, pariente de “La Mariscala” (Francisca Zubiaga,famos mujer Cusqueña fue la esposa del presidente Agustín Gamarra y que era conocida como "La Mariscala" o "Doña Pancha". Tuvo fama de mujer valerosa e intrépida. Acompañó a su esposo en la invasión peruana de Bolivia (1828) y lo apoyó durante su primer gobierno (1829-1833); derribó al vicepresidente Antonio Gutiérrez de la Fuente, acusándolo de conspirador (1831); y coadyuvó al golpe de estado del general Pedro Pablo Bermúdez  (1834). Y finalmente, tras la derrota de sus partidarios, huyó a Chile, donde falleció víctima de una enfermedad. N. de R.). Murió también el Coronel Manuel Suarez, Jefe del Batallón “2 de Mayo”, jefe inmediato de Augusto Bedoya.
En vano el Chileno Santa Cruz resistió cuanto pudo y en vano también acudió en su auxilio la división del centro con Arteaga. Tuvieron que retirarse, a pesar de haber contado con cuatro cañones Krupp y cuatro ametralladoras que fueron capturadas por los peruanos.

(Diagrama de la Batalla de Tarapacá y de como Cáceres y Bedoya ganan las alturas, gracias a esta valiente maniobra y el coraje de todos los soldados peruanos se evitó una derrota más para nuestro Ejército)
La División Cáceres, no solo escaló la cima del cerro, no solo combatió en la cima que presentaba la extensión de una pampa ocupada en sus diferentes puntos por el adversario Chileno favorecido por su artillería. Cáceres resistió hasta que llegaron los refuerzos de lo que quedaba de caballería y dos columnas de infantería  y cuando se le agotaron las municiones, se apoderó de armas y pertrechos enemigos, con ello emprendió otro ataque y consiguió hacerlos retroceder una gran distancia, la sonrisa burlona y triunfalista de los chilenos poco a poco fue cambiando con el de la desesperación de estar perdiendo una batalla.

(Andrés Avelino Cáceres y sus tropas del "Zepita" y el "2 de Mayo", donde se encontraba Augusto Bedoya, ganan las alturas enfrentándose a Santa Cruz y sus huestes Chilenas)
En este empuje Cáceres estuvo acompañado por la Guardia Nacional de Iquique, encabezada por el Coronel Alfonso Ugarte y por la Columna Naval, compuesta por marinos . Con nuevos refuerzos comandados por Belisario Suarez la victoria se hizo completa. Los dos últimos cañones tomados fueron puestos en condición de disparar y llegaron a lanzar varios tiros.

El Coronel Francisco Bolognesi ( quién estaba en cama enfermo y con fiebre , se levantó de ella para combatir), había recibido la orden de tomar, con su decisión, las alturas opuestas a las que ocupaba el enemigo al empezar la lucha. Trabó lucha con tropas que avanzaban por ese sector y se posesionaron de casas, tapias y matorrales. Cuando se prendió fuego a unas habitaciones, salieron los enemigos de sus atrincheramientos en fuga. Fue allí cuando el Guardia Civil Mariano Santos Baltazar, oriundo de Urcos-Cuzco, arrancó con sus manos la bandera del 2° de línea del Ejército Chileno, uno de los mejores batallones que poseía el ejército del sur. Mariano Santos pertenecía a la primera compañía de Guardias de Arequipa, a las tres y treinta de la tarde Bolognesi contramarchaba hacia la población y recibía la orden de ir a las alturas que la dominan. En ella también se combatió sin tregua (11),(12),(13),(16),(20).

(Nuestro Héroe Nacional Mariano Santos, Valiente Guardia Civil, perteneciente al Batallón Guardias de Arequipa)

(Mariano Santos, en el momento que despoja a los Chilenos de su Bandera, uno de los pocos trofeos de Guerra que obtuvimos en la Guerra del Pacífico)
Cuando la lucha todavía proseguía llegaron las tropas de la vanguardia peruana y la primera división que eran unos 1,400 hombres que habían estado en Pachica y a la que se había mandado avisar . Entre ellas estaban los batallones de Cabitos. Este refuerzo ratificó la victoria. Arteaga ordenó la retirada general , el fuego cesó más o menos a las cinco y media de la tarde.

Se había peleado durante cerca de nueve horas. Los peruanos reconocieron en sus documentos oficiales haber tenido 236 muertos, 261 heridos y 76 dispersos, y orgullosos contaron cuatro cañones y cuatro obuses capturados , un estandarte , varias banderas y alrededor de 60 prisioneros, entre ellos una cantinera (nombre que se le daba a las compañeras, asistentas y que hasta hacían las veces de enfermeras de los ejércitos de entonces). Habían combatido a base del esfuerzo personal y había hecho fuego en la etapa final de la batalla con armas y municiones de los muertos y heridos enemigos. Entre las bajas chilenas  (calculadas en 516 muertos y 176 heridos según fuentes chilenas) estaban los dos primeros jefes del 2° de Línea Eleuterio Ramírez y Bartolomé vivar. A raíz de la derrota , Vergara se retiró del Ejército Chileno y de la Guerra, totalmente traumado psicológicamente.

Salvó a los vencidos la falta de caballería y la escasez de municiones de los peruanos y la ética del ejercito peruano que no hacia el REPASE CHILENO o el abominable acto de aniquilar a los heridos.

En esta Batalla fue herido Alfonso Ugarte, y también fue herido de gravedad el capitán Juan Cáceres, hermano de Andrés Avelino Cáceres, falleciendo poco tiempo después en las manos de su hermano, Andrés Avelino. La mayor parte de esta batalla fue de cuerpo a cuerpo…”.

Por su lado nuestro valiente tarmeño Augusto Bedoya fue herido en el brazo pues le cupo la audaz misión conjuntamente con el Batallón “2 de Mayo”, de la mano de Cáceres ganar las alturas donde se encontraba el militar Chileno Santa Cruz y sus soldados prestos a atacar al Ejército del Perú-Bolivia acantonados en la parte baja de Tarapacá, producto de esta acción; El comandante de su División Andrés Avelino Cáceres dice : “ ..Igualmente los estudiantes universitarios Subteniente don Augusto Bedoya, don José Torres Paz y don Eduardo Lecca, se han distinguido en su comportamiento. Estos caballeros especiales, se han puesto a la altura de la alta misión que se les confiara, habiéndome servido de ayudantes durante todo el tiempo del combate y desempeñando variadas y peligrosas comisiones, el primero (refiriéndose a Bedoya) fue honrosamente herido, cumpliendo asimismo con su deber…”.

A raíz de esta herida Augusto Bedoya fue evacuado a Lima para su curación. A fines del año 1880, en el mes de Diciembre, fue ascendido a Teniente y destinado como ayudante al Torreón “Manco Cápac”, de las baterías del Callao, en donde estuvo hasta el fin de mes.

El 1” de Enero del año 1881, el teniente Bedoya es nombrado ayudante del Coronel Andrés Avelino Cáceres, comandante General del IV Cuerpo del Ejército, que se disponía a la Defensa de Lima.

El Teniente Augusto Bedoya participa en otra gesta heroica del ejército peruano, peleando denodadamente ante los enemigos del Sur, en la más grande Batalla que se libró en el perú, la Batalla de San Juan, el 13 de Enero de 1881, desde las alturas de los Cerros de San Juan y Chorrillos, le cupo la suerte de no morir en esa magna fecha, donde cerca de seis mil patriotas peruanos perdieron la vida, retrocediendo con vida a los reductos de Miraflores. 
En esta batalla Agustín Bedoya Peleó al lado de su Padre el Coronel Agustín Bedoya y Valle (Coronel iqueño que llegó a  ser el primer Alcalde del Distrito de  Acobamba y todo un héroe nacional)

(Coronel José Agustín Bedoya Valle, Padre de nuestro Héroe Tarmeño Augusto Eron Bedoya Suarez).
Pasó al igual que sus compañeros el dia 14 de enero, un día de incertidumbre pensando que el armisticio o paz llegaría, sín embargo en forma inusitada el 15 de enero nuevamente estallaron los disparos y se inició la última Batalla para evitar la caída de la Capital Lima:”La Batalla de Miraflores”.  Esta fue otra Batalla, donde lo más graneado de la población Civil peruana participaría, Magistrados, Profesores, Comerciantes, Universitarios, etc, todos ellos asi como los profesionales del Ejército, lucharon valientemente defendiendo a nuestro País.

Refiere José Carlos Juarez en su libro “Los Bedoya en el  Perú ”lo siguiente (1): “… la participación de Augusto Bedoya fue muy activa en Miraflores, secundando las órdenes del Coronel Cáceres…”, al margen de los resultados, con gran arrojo, Augusto Bedoya, con las balas enemigas silbándole por los oídos, recibió el impacto de una de ellas en el brazo, cayendo herido gravemente, todo estaba perdido a sus costados los cuerpos de valiosos peruanos e intelectuales yacían sin vida, una vez consumada la derrota de Miraflores, fue trasladado a la ciudad de Lima siendo atendido en los Hospitales ambulancia implementados para ese fin, donde auxiliaban el Dr. Casimiro Ulloa al lado de sus médicos patriotas tanto como los estudiantes de medicina, donde también se encontraba Daniel Alcides Carrión, siendo estabilizado Augusto Bedoya, procedió a su recuperación durante la oprobiosa ocupación Chilena de nuestra capital.

(Fotografía de época donde se aprecia como eran evacuados los heridos en batalla, hasta llegar a los Hospitales)
Con respecto a la participación de Augusto Bedoya en la Batalla de Miraflores, el mismo Andrés Avelino Cáceres dice en sus memorias (14) : “…Durante la refriega recibí un balazo en la pierna derecha y otros dos atravesaron mi kepi sin herirme, perdí a todos mis ayudantes, unos muertos y otros heridos. Entre los heridos está el Teniente Coronel Salvador Cavero, jefe de una de las divisiones de mi cuerpo de Ejército que permanecía a mi lado, y los capitanes Augusto Bedoya, Eduardo Lecca y Joaquín castellanos…”.

Lleno de una gran indignación y nada tranquila el alma joven y patriota de Augusto Bedoya Suarez, ante esta situación de ver tomada la capital y de ver los latrocinios Chilenos y desbande de los mismos, ni apenas se restableció de sus heridas, se unió al ejército de la resistencia. Se incorpora inicialmente a las fuerzas que su padre, el Coronel José Agustín Bedoya, había organizado en Canta, Para luego pasar a Junín e integrarse a las Fuerzas del Ejército del Centro, que su antiguo Jefe el Coronel Andrés A. Cáceres (ahora ascendido a General), se hallaba en conformación con los militares sobrevivientes de las batallas predecesoras y del pueblo peruano que fervorosa y patrióticamente se unía cada vez más a las filas de Cáceres para defender a nuestro Perú. Meses después producto de su valerosa actuación en las Batallas de lima, fue ascendido al grado de Capitán.

Participa en el Combate de Pucará el 5 de Febrero de 1882, alzándose, conjuntamente con el Ejército del Perú y del pueblo levantado en armas, con un gran triunfo sobre el ejército invasor, dice Juarez : “…Al mes siguiente fue, otra vez nombrado ayudante del General Cáceres, Jefe Superior Político Militar de los Departamentos del Centro, y en esta posición tomó parte en las Batallas de Marcavalle y 2do pucará el 9 de Julio, donde el Ejercito de la Dignidad Nacional o Ejército de la Breña, comandado por Cáceres obtuvo un sonado triunfo sobre uno de los Batallones de Elite de chile ( El Batallón Chacabuco, comandado por Carrera Pinto, el Sobrino del Presidente de Chile ) y que ello significó un duro golpe para los Chilenos e hizo que Chile meditara bien su plan de ocupar al Perú por muchos años  más y cambie de idea.

(Batalla de Concepción, una de las Batallas donde el Perú Ganó a chile, donde también participó Augusto Bedoya)
Ya Capitán, Augusto Bedoya, en 1883 era ayudante de campo del General Cáceres. Secundó los trabajos de reclutamiento y organización de la Fuerzas Nacionales, sobre todo en el cuartel General que Andrés Avelino Cáceres había asentado en nuestra ciudad de Tarma, Tomada la decisión de retirarse hacia el Norte, con el objeto de enfrentar la posición increíble del General Iglesias ( General peruano muy controvertido que no le importaba ponernos de rodillas y acceder a las pretensiones chilenas con tal de obtener la paz ), Bedoya marcha con Cáceres y nuestro heroico escuadrón de Caballería o escuadrón Tarma N° 11 (que en ese entonces  ya había cambiado de número), también llamada la ESCOLTA DE CACERES, comandada por el Alcalde de Tarma Agustin Zapatel así como tambien acompañaron a Cáceres, todos los combatientes militares y civiles provenientes de todo el Perú, partiendo hacia Huamachuco, lugar donde ambos ejércitos Tanto el Peruano que buscaba su libertad y el ejército invasor Chileno, se encontraron aquel 10 de Julio de 1883, donde se enfrentaron en una muy dura Batalla en aquella sierra Liberteña, refieren las crónicas y partes militares (19),(20) y( 21), que el ejército peruano venía ganando esta Batalla haciendo retroceder al enemigo, sin embargo un hecho inusitado se produjo cuando ya el ejército Chileno se batía en retirada se percataron que los peruanos se habían quedado sin municiones y estas se hallaban muy distantes de su posición conseguida, de inmediato procedieron con un contraataque que llevó finalmente a la victoria Chilena, Cáceres y sus hombres se retiraron hacia Ayacucho donde se disponía a reorganizar nuevamente su ejército, sin embargo la paz definitiva fue sellada en Ancón un 20 de octubre de 1883 y el Ejército de Chile se dispuso a su retiro del Perú llevándose nuestro territorio de Tarapacá, Arica, y dos decenas de millones de pesos  en “Compensación”.

Durante esta ardorosa Batalla de Huamachuco, nuestro Tarmeño de oro, el Capitán Augusto Eron Bedoya, fue herido por tercera vez en acción de armas, su valerosa actuación en esta Batalla originó que fuera ascendido a la Clase de Sargento Mayor, ascensos que como vera ,amable lector, fueron conseguidos en duras Batallas donde ponía en juego su vida y su profundo amor a la Patria. 
Refiriéndose a la Gesta de Huamachuco, el historiador Alejandro Palomino Vega, en su libro “PARTICIPACION DE LOS TARMEÑOS EN LA GUERRA CON CHILE”, citando al medio escrito existente en aquella época  “La Gaceta de Tarma” N° 18, del 16 de Julio de 1890, transcribe lo siguiente : “…Rememoramos a los sobrevivientes: El Sr. Teniente Manuel Bedoya Suarez (Hermano de Augusto Bedoya), 3er Jefe del Batallón Concepción, que llevó sus soldados hasta las posiciones enemigas con entusiasmo y arrojo, el Sr. Teniente Coronel Augusto E. Bedoya,
Ayudante del Coronel Recabarren y Actual subprefecto de la provincia…”.
Batalla de Huamachuco, 10 de Julio de 1883.

Terminada la Guerra y suscrito el tratado de Ancón, el General Cáceres, aceptando los hechos consumados, exigió la renuncia del general iglesias (Que ostentaba la Presidencia del Perú, apoyado por Chile), e inició la campaña para destituirlo. El sargento mayor Augusto Bedoya, participó en diversas acciones de Armas contra las fuerzas del Gobierno dizque “Regenerador” de Iglesias, quien había aceptado la mutilación del territorio nacional impuesta por los invasores chilenos. Iglesias terminó renunciando a la Jefatura del Estado el 3 de diciembre de 1885, asumiendo el poder el Consejo de Ministros, presidido por Antonio Arenas, el que convocó a elecciones generales, en las que resultó victorioso Cáceres, candidato del Partido Constitucional. El Sargento Mayor Tarmeño Augusto Bedoya Participó para derrocar a iglesias en las acciones de armas de Izcuchaca, Mazama, Huaripampa y Oroya. Participó también en el asalto a la capital el 27 de Agosto de 1884, que en este primer inicio fue rechazado, pero finalmente el ejército del “Tayta” Cáceres, toma la Capital el 1° de diciembre de 1885, como se refiere líneas arriba.

Augusto Bedoya, como hombre de confianza de Cáceres fue integrante del partido Constitucional, que fue el apoyo político de Andrés Avelino Cáceres, quién fue elegido como Presidente del Perú, en esta época fue nominado como Subprefecto de la Provincia de Tarma (1885-1890), posteriormente en mérito del arraigo y admiración del que era dueño de parte de sus paisanos de Tarma, fue elegido como diputado de la Provincia de Tarma en el período de 1891-1894.

Augusto Eron Bedoya Suarez, fue ascendido al grado de coronel en el año 1894, siendo encargado de la Prefectura y la Comandancia General de Armas del Departamento de Junín ese mismo año de 1894.
(Coronel Tarmeño Augusto Eron Bedoya Suarez)
Durante esta gestión tuvo que enfrentar el levantamiento cívico demócrata del responsable de los fatídicos resultados de las Batallas de San Juan y Miraflores, el inefable Don Nicolás de Piérola. Declarada la Guerra Civil participó en los combates contra las fuerzas revolucionarias de Pedro Pablo Arana, en la oroya y contra las fuerzas del Doctor Augusto Durand , en Cacray y en Matucana en 1894, todo ello para derrocar a quién fuera el defensor del Perú, el hombre que evitó tantos vejámenes a nuestros compatriotas y enarboló el honor y la dignidad peruana, sin embargo el apetito del poder y la mezquindad de algunos peruanos (que ha existido y existe hasta nuestros tiempos), pudo más y terminaron derrocándolo.

Caído el régimen del General Cáceres el Coronel Augusto Bedoya se retiró a la vida civil. Regresa a la actividad Política el año 1901, cuando es elegido nuevamente diputado por la provincia de Tarma, para el período 1901-1906. Luis Humberto Delgado (19) refiere que Bedoya: “Tuvo en aquella época, destacada situación en la Cámara, distinguiéndose por su serenidad en los debates”.
Desde estos años Bedoya impulsó la construcción de la carretera La Oroya – Tarma. Al respecto, en una carta del 3 de octubre de 1903, dirigida a Adolfo Vienrich (21), publicada en La Aurora de Tarma, dice: "Yo soy muy práctico, amigo mío; yo lo que quiero y anhelo es que haya carretera, aunque la obra se atribuya al celador de la esquina". (destacando en ello su gran humildad).

(Augusto Eron Bedoya Suarez en su faceta Política Como senador por Tarma)
En el año 1912 es nombrado prefecto de Ancash y al año siguiente ocupó el mismo cargo sucesivamente en Ica y Arequipa.

El año 1914 ocupó por cerca de cuatro meses el cargo de Ministro de Guerra y Marina ( Del 22 de Agosto al 19 de diciembre de dicho año) ,en el Gobierno del General Oscar R. Benavides, renunciando frente a la posibilidad de ser censurado en el Congreso, pues consideraba que el pedido perentorio de un diputado constituía una interferencia en sus funciones. Al año siguiente, es elegido diputado por la Provincia de Yauli , que ya se había independizado de Tarma,  ejerciendo este cargo durante los años de 1915 a 1919. Igualmente fue integrante del Concejo Municipal de Lima.

Su espíritu inquieto, guerrero y patriota lo llevó a participar en la revolución que llevó al poder a Augusto B. Leguía (4 de Julio de 1919), siendo elegido Senador por Junín (1919). Participó en los debates de la Asamblea Nacional Constituyente (1919) y en los de su Cámara. 
En 1919 fue elegido Vicepresidente de la Cámara de Senadores, integrando la Mesa Directiva presidida por el doctor Mariano H. Cornejo; y, al año siguiente (1920), fue elegido Presidente del Senado, ocasión en que fue acompañado por Germán Luna Iglesias, sobrino del general Miguel Iglesias, como Primer Vicepresidente. 
Desempeñó la Presidencia del senado, hasta la elección de la siguiente Mesa Directiva el 27 de julio de 1921. En esta ocasión nuestro paisano se dirigió a la cámara de senadores en los siguientes términos (21) :  “…Señores Senadores: La benevolencia con que habéis creído que soy digno de dirigir vuestras labores obliga profundamente mi gratitud. Yo lo único que puedo ofreceros es que me esforzaré cuanto sea posible por corresponder dignamente a este acto de confianza; pondré al servicio de esta corporación, con toda sinceridad, mis actividades y mis escasas aptitudes personales; tan escasas, señores senadores, que he vacilado mucho en aceptar un cargo que, en mi concepto, demanda persona mejor preparada y de mejores capacidades; pero, confiando en el concurso de vosotros, espero que se subsanarán estas deficiencias...”

(Foto Cortesía del Congreso de la República (22)).

(Foto Cortesía del Congreso de la República (22)).
Posteriormente, el Congreso lo ascendió a general de brigada (1921), Sin embargo, Bedoya seguía dedicado a las actividades legislativas. Dice la Revista MUNDIAL (6) : “…habiendo sido propuesto este ascenso al Congreso, con nota enviada al ejecutivo , redactada en términos tan honrosos y encomiásticos que no tiene precedente en los anales militares. Como consecuencia de este ascenso perdió la representación en el Senado; pero el Departamento de Junín volvió a reelegirlo en forma unánime y su elección fue unipersonal , que los contendores que se presentaron, tuvieron que retirarse ante la manifiesta voluntad del pueblo…”

(General de Brigada Augusto Eron Bedoya, foto de la Revista MUNDIAL de 1922)
Encontrándose Augusto Bedoya en Francia, en busca de descanso a tan azarosa pero prolífica y sobre todo patriótica vida, murió en la ciudad de Lyon el  04 de Noviembre de 1926. Su familia, a petición del mismo cuando estaba vivo, trasladó sus restos mortales al Perú a fines de ese año, siendo enterrado en el Cementerio General Presbítero Matías Maestro de Lima, ocupando un nicho de honor en la Cripta de los Héroes de aquel emblemático Cementerio Museo de nuestra Capital.

Así termina la biografía de uno de los hombres más patriotas de Tarma, sobre el Cual Dios extendió su manto divino y no quiso que su vida se extinga en ninguna de las tantas batallas donde fue partícipe e hizo que de soldado pase a ser un prolífico político que aportó mucho al país y a su querida Tarma a la cual tuvo el alto honor de ser su representante en muchas ocasiones.

¡¡¡ VIVA EL GENERAL AUGUSTO ERON BEDOYA SUAREZ !!!

¡¡¡ VIVA TARMA !!!

¡¡¡ VIVA EL PERÚ !!!


BIBLIOGRAFÍA :

1)      Juarez Espejo, José Carlos : “ LOS BEDOYA EN EL PERÚ, su participación en la Guerra del Pacífico”, Ediciones José Carlos Juarez EIRL, Lima Perú. diciembre del 2011

2)      Congrains Martín, Eduardo : “primeros enfrentamientos, Pisagua, san Francisco, Tarapacá”. Editorial ECOMA S.A. Miraflores .Lima, 7ma Edición, Octubre de 1976.

3)      Comisión Permanente de Historia del Ejercito del Perú : “Serie Biográfica Tomo I “ LOS HEROES DE LA BREÑA”, Imprenta del ministerio de Guerra. Lima, Perú. Julio de 1982.

4)      Basadre Grohmann, Jorge : Historia de la República del Perú (1822-1933), Editorial Amauta impresiones Comerciales S.A.C., Producciones Cantabria S.A.C., Abril 2015.

5)      Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú : “LA GESTA DE LIMA 13/15 ENERO -1881, Imprenta del Ministerio de Guerra- Lima, Perú Enero de 1981.

6)      Revista MUNDIAL, Revista Semanal ilustrada : “Edición Monográfica del Departamento de Junín “, Lima, Perú, 1° de Diciembre de 1922.

7)      Palomino Vega, Alejandro : “LA PARTICIPACION DE LOS TARMEÑOS EN LA GUERRA CON CHILE”, Editorial Dennis Morzán D., Lima, Perú. Noviembre del 2006.

8)      Ortiz Sotelo, Jorge : “LA BATALLA DE MIRAFLORES”(15 de enero de 1881), Imprenta Gráfica Macro SAC, Enero del 2014.

9)      Mendoza Melendez, Eduardo : “La Campaña de La Breña”, Imprenta Fernando Alania, Lima, Perú. Tercera Edición 1993.

10)   Alayza Paz Soldán, Luis : LA BREÑA 1881,1882,1883, Editorial ECOMA S.A. Primera Edición Lima, Enero 1978.

11)   Paz Soldán, Mariano Felipe : “NARRACION HISTORICA DE LA GUERRA DE CHILE CONTRA EL PERU Y BOLIVIA”, Editorial Milla Batres, Lima, Perú 1979.

12)   Caivano, Tomás : HISTORIA DE LA GUERRA DE AMERICA ENTRE CHILE ,PERU Y BOLIVIA”, Imprenta de la marina, Callao, Perú 1977.

13)   Vargas Ugarte, Rubén  : “HISTORIA GENERAL DE LA GUERRA DEL PACIFICO”, Editorial Milla Batres, Lima, Perú, Octubre de 1979.

14)   Cáceres, Andrés Avelino : “MEMORIAS DE LA GUERRA DEL 79”, Editorial Milla Batres, Lima, Perú, enero de 1973.

15)   Thorndike, Guillermo : “La Batalla de Lima”, Imprenta EDITORIAL UNIVERSO, Lima, Perú 1979.

16)   Lecaros Villavicencio, Fernando : LA GUERRA CON CHILE EN SUS DOCUMENTOS”. Ediciones Rikchay Perú, Lima 1979.

17)   Salazar J., Francisco : “LAS BATALLAS DE CHORRILLOS Y MIRAFLORES”, Editorial Librería, LA CASA DEL LIBRO VIEJO, lima, Perú 2010.

18)   Moreno de Cáceres, Antonia : “RECUERDOS DE LA CAMPAÑA DE LA BREÑA (1881-1883)”, Universidad San Luis Gonzaga de Ica, Imprenta Editorial Sanchez SRL, Ica,Perú Marzo del 2012.

19)   Luna V., Mario : “ HEROES SIN NOMBRE”, Editorial Grafital S.C.R.L., Lima, Perú.

20)   Delgado, Luis Humberto : GUERRA ENTRE EL PERU Y CHILE – 1879”, Ariel Editores, Lima Perú , 1965.

21)   López Martínez, Héctor : “GUERRA CON CHILE, EPISODIOS Y PERSONAJES, 1879-1885. Editorial Minerva, Primera Edición, Lima, Perú 1989.

22)   Ayllón Dulanto, Fernando :  “Augusto Erón Bedoya Suarez”, Sitio Web del Museo del Congreso y de la Inquisición.




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miércoles, 23 de septiembre de 2015

DANIEL ALCIDES CARRION, TARMA Y EL DIA DE LA MEDICINA PERUANA.


DANIEL ALCIDES CARRION Y TARMA (CRONICA DE UNA INMOLACION)
                                                                     Dr. Moisés Tacuri García
                                           Cirujano del Hospital “Félix Mayorca soto”-Tarma.

 
“AUN NO HE MUERTO, AMIGO MIO, AHORA LES TOCA

 A USTEDES, TERMINAR LA OBRA YA COMENZADA,

 SIGUIENDO EL CAMINO QUE HE TRAZADO”.

 
Daniel A. Carrión (cuando sentía desfallecer víctima de la verruga peruana)

 

Dia 5 de octubre de 1885, 11:30 pm, los ojos de un estudiante de medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se cierran por siempre a la par de la ausencia de sus signos vitales, había muerto luego de una penosa enfermedad conocida en ese entonces como “Fiebre de la Oroya”, hay mucho dolor y consternación entre sus colegas estudiantes, presentes en la habitación de la Clínica Maisón de Santé y el llanto inconsolable del hermano menor del difunto son el marco de una de las más grandes páginas de la Historia de la Medicina Peruana, pues este no era un deceso cualquiera, era una muerte que aportaría tremendamente al conocimiento del misterio de una enfermedad que en ese entonces asolaba a los obreros que trabajaban en la construcción de las rieles de Lima a Oroya, era una muerte insigne, era una inmolación por las Ciencias Médicas…

Daniel Alcides Carrión García, nombre del fenecido estudiante de Medicina, fallecido cuando contaba con 28 años de edad, fue un personaje que con el tiempo llegó a convertirse en el paradigma del médico peruano a raíz de su muerte, que no fue vana, pues la historia se encargó que a partir de entonces se considere al 5 de octubre como día de la medicina Peruana.

Daniel A. Carrión nació en Cerro de Pasco el 13 de Agosto de 1857 en el distrito de Chaupimarca, hijo del médico y también abogado Ecuatoriano Dn. Baltazar Carrión, nacido en Loja, el cual buscó asilo político en el Perú luego de un fracasado intento de tomar el poder de parte de su abuelo paterno el general Juan José Flores. Al llegar Dn. Baltazar Carrión a Pasco conoce a Doña Dolores García Navarro ciudadana pasqueña ( y que según otros autores sería Huancaína ).
 
 En los tempranos años de Daniel A. Carrión (ocho años) quedó huérfano por la muerte accidental de su padre, Pocos años después de fallecer su padre, la madre de Carrión Dña. Dolores García contrae nupcias con el primo de su padre, Dn. Alejandro Valdiviezo el cual suplió la figura paterna de Carrión y le dió dos hermanos Teodoro y Mario (En la foto debajo se aprecia de Izquierda a derecha a Carrión, su padre político Dn. Alejo Valdiviezo y sus hermanos Teodoro y Mario).

 

 
No se conoce mucho de sus años de infancia, excepto algunos apuntes de  su primo hermano Dn. Alberto Ungaro Navarro (quién escribió el Libro “Biografía Juvenil de Carrión”, 1944) donde cuenta que una vez el pequeño Carrión despertó sobresaltado de una pesadilla que tuvo y le contó a su madre la cual refería : “sueña que está estudiando en unos salones inmensos en otra ciudad que no es Cerro de Pasco, ve en esos palacios, viejos barbudos, canosos que le enseñaban a leer y estudiar aquellos libros como los que tenía su papá Baltazar y que esos señores eran todos doctores, armados con  sus grandes cuchillos y sus mandiles blancos, cual carniceros, desollando hombres sobre unas mesas, ve unos jardines en penumbra ; ve en otro lugar del local, varios cadáveres desnudos sobre otras mesas … y asustado despierta al amanecer del día , más triste aún de lo que era su carácter y llorando cuenta a su mamá Dolores aquella pesadilla que había tenido por pensar en los estudios y por saber las cosas ignoradas por él”… ( Todo ello en parte era cierto si recordamos que aquellas épocas la cirugía se realizaba sin mayor asepsia o cuidados de contaminar al paciente, con mandiles blancos y se anestesiaba con un algodón empapado con éter, de igual modo habla de la triste soledad de los cadáveres en las mesas de la morgue o en los anfiteatros donde se imparte la enseñanza de la Anatomía Humana, N. de R.).

Fue un alumno sobresaliente, inteligente y muy hábil en sus años estudiantiles según refieren sus biógrafos, y al revisar la bibliografía existente me topé con un hecho que corroboraba lo que siempre había escuchado y que relaciona al Martir de la medicina peruana con nuestra Provincia, este texto se encuentra en el libro del Dr. Luis Deza Bringas en su obra “Daniel Alcides Carrión” lo que transcribo para compartirlo con usted amable lector : … “ No hay documentos sobre la educación elemental o primaria de Carrión, pero se supone que debió parcialmente realizar tales estudios en la única Escuela Municipal existente en su tiempo en Cerro de Pasco y terminarlos en el Colegio Nacional de la ciudad de Tarma que desde 1860 funcionaba con el nombre de “San Ramón”

Por otro lado José Peñaloza Jarrín y Ciro Maguiña Vargas en su libro : “Daniel A. Carrión, Biografía, la enfermedad de Carrión y otras Bartonellas” refieren : “… Con respecto a sus estudios primarios, éstos los realizó hasta el 5° año en la única Escuela Municipal existente en su ciudad natal y el 6° año en el Colegio San Ramón de Tarma…”.

 
 Al tener estos datos, en vano he intentado que los docentes o funcionarios del “Colegio San Ramón” pudieran proporcionarme algún certificado de estudios de tan insigne personaje, pero lamentablemente todo parece indicar que se han perdido en el tiempo, quedando sí estos datos que su primo hermano de Carrión, Dn.Alberto Ungaro refiere  en su libro publicado en 1944, a raíz de la información  que su madre Guillermina (hermana de la madre de Carrión) le confiara a Ungaro producto de las conversaciones con Doña Dolores García, madre ejemplar y  sufrida que quería lo mejor para Daniel A. Carrión, pese a tantas dificultades.

Y efectivamente una de las razones por las que la madre de Carrión trajo a su vástago a estudiar a Tarma en el emblemático “San Ramón” fue por la calidad y fama que este Colegio ya tenía desde aquel entonces, recordemos que un 14 de Julio de 1857 (El mismo año en que nacía Carrión), el R.P. Eusebio de Bedoya (Argentina) fundaba el Colegio “San Ramón” con el nombre de “Colegio del Orden”o “Colegio de Ciencias y Artes”, iniciando una verdadera revolución educativa en Tarma y el Perú entero, funcionando originalmente en un local cedido por la Municipalidad de ese entonces que quedaba en una casona en la Plaza de Armas donde ahora funciona el local Municipal (En la foto adjunta se aprecia el emblemático Colegio cuando funcionaba en la Plaza de Armas de nuestra localidad).
 
(Antiguo y primer local del Colegio San Ramón que funcionaba en el Parque de la ciudad de Tarma, donde actualmentes es la Municipalidad, al fondo el camino a Mantarana)
                                                    
(El Primer y antiguo Local Sanramonino, antigua propiedad de la familia Arrieta. Donde estudió Daniel Alcides Carrión (Foto Cortesía de Victor Puente Caro)
(Segundo Local del Glorioso Colegio San Ramón de Tarma, conseguida por gestión conjunta del Concejo Provincial de Tarma , ex alumnos y de la dirección del Plantel en ese entonces don Alberto Rivera y de Pierola 1939. (Información cortesía de Víctor Puente Caro).
(Actual Local del Colegio San Ramón de Tarma, construido por el General Manuel A. Odría, cuna de grandes hombres de Tarma, Del Perú y del Mundo.)

En Agosto de 1859 el Gobierno  mediante un decreto supremo otorga subvención económica al Colegio, cambiando asimismo el nombre por el de “Colegio Particular San Ramón”, Posteriormente El Mariscal Ramón Castilla mediante el Decreto Supremo del 17 de Setiembre de 1862 resolvió llamarlo COLEGIO NACIONAL “SAN RAMÓN”, tuvo muchas dificultades económicas sin embargo la calidad de su enseñanza y de su plana docente de ese entonces fue ganándole tanto prestigio a nivel nacional lo que explicaría porque razón Doña Dolores García (Madre de Carrión) trae a su hijo a estudiar a nuestra ciudad, donde como dice la bibliografía, culminó sus estudios Primarios, Daniel Alcides Carrión anduvo algunos años por motivos de estudio, en suelo tarmeño dando posteriormente Gloria a nuestro Colegio Emblemático de Tarma.
Completó sus estudios secundarios en el Colegio” Nuestra Señora de Guadalupe” de Lima otro insigne Colegio, al culminar sus estudios básicos, postula a la Universidad San Marcos, donde luego de rigurosos exámenes generales y personales en varias materias accede a sus estudios básicos de medicina en la Sección de “Ciencias Naturales”, que era el área a donde pertenecían las Ciencias Médicas de aquel entonces, y se llevaban en sus primeros años cursos generales (Cálculo, geometría, física, mecánica, cosmografía, química elemental, historia natural, geología psicología, lógica, moral y latín), una vez aprobado estos se matricula en la Facultad de medicina donde accede un cinco de Abril de 1879, , día infausto para el país, pues ese día Chile declaraba la Guerra al Perú. Lo que implica que parte de su formación académica lo tuvo en los aciagos días de la Guerra y ocupación Chilena en la ciudad de Lima, lo que no arredró a Carrión para proseguir sus estudios universitarios. El programa de estudios médicos en ese entonces duraba siete años, sin considerar los años de estudios generales o de Ciencias Naturales. Desde el primer año de estudios médicos ya tenían la obligación de hacer prácticas hospitalarias dotándolo de una temprana motivación médica y la responsabilidad de asistir a los hospitales.

La guerra apremiaba  es justo referir que el mismo día de la declaratoria de guerra fue que los profesores y alumnos de la Facultad de Medicina acordaron ceder sus haberes por todo el tiempo que durara la guerra, creando las llamadas “Ambulancias del Ejército”, en esos días el mismo Ministro de Educación Don Marian Paz Soldán, pedía al rector de San Marcos que los alumnos sanmarquinos de todas la carreras formen un cuerpo Militarizado lo cual fue aceptado por los estudiantes formando la llamada “Columna Universitaria”, conformada por cuatro compañías. La columna Fernandina de los estudiantes de medicina donde figuraba Carrión se llamó “INDEPENDENCIA”, La Columna de Carrión se puso al mando del Coronel Juan Elcolobarrutia, aparte de ello dada la profunda crisis económica  que vivía el país asolado por la Guerra no solo enrolarse era suficiente y los estudiantes tenían que aportar con algo para la causa de defensa, Carrión se desprendió generosamente de un mango de oro del bastón de su padre y diez soles de plata. Cuando llegaron los chilenos a Lima se dieron sendas batallas antes de la ocupación Chilena, la Batalla de San Juan y la de Miraflores donde Carrión como estudiante prestó servicios en las ambulancias civiles y en los llamados “Hospitales de Sangre”, instalados en Lima para atender a los heridos.

Luego de la estrepitosa derrota peruana y durante los años de ocupación chilena (los que permanecieron desde el 17 de enero de 1881 hasta octubre de 1883) se reiniciaron las clases en la Facultad de medicina continuando Carrión con sus estudios Universitarios.

Daniel Alcides Carrión fue un dedicado y buen estudiante, amaba como a nadie su carrera, y como quiera que ya practicaba en los hospitales hubo un caso que marcó su existencia al tomar conciencia de una enfermedad que aniquilaba a un sinnúmero de pacientes que llegaban a Lima desde Cochacaya, Santa Eulalia y las quebradas de Huarochirí, afectados por una enfermedad que producía verrugas sangrantes, fiebre deterioro progresivo del estado general hasta llevarlos, en una buena parte de casos, a la muerte. Esta enfermedad era llamada en ese tiempo como verruga de sangre, verruga andícola, verruga de Castilla, verruga de sapo, verruga de quínua y verruga mular, de la que poco se conocía a su etiología o causante de la enfermedad, menos su tratamiento específico y sobre todo de las formas clínicas de esta letal enfermedad.

Cuando se instaló la Academia Libre de Medicina el 29 de Julio de 1885, el Dr. Manuel Odriozola presidente de la institución  manifestó en su discurso de orden, la convocatoria de un Concurso sobre la Verruga Peruana, Carrión que estaba presente en dicha reunión tuvo una gran alegría porque además Carrión ya venía estudiando desde 1881 esta enfermedad, que ya entonces era todo un problema de salud pública aunado a su gran mortalidad, esta era una gran oportunidad para aportar con sus conocimientos al manejo y conocimiento de esta enfermedad.

Lo que desvelaba los sueños a Carrión era demostrar que la fiebre de la oroya y la Verruga Peruana eran parte o etapas de la misma enfermedad y en ello basaría su trabajo a presentar al Concurso, por lo tanto rondó en su mente demostrar ello, pero como no era común en ese entonces practicar con animales tomó la decisión de experimentar en sí mismo, tomando una arriesgada y muy peligrosa decisión, que incluso su madre nunca lo supo hasta después del fatal desenlace, Carrión escribe en los ambientes del Hospital :

“…El 27 de Agosto de 1885, a las 10 a.m. obtuve (no sin dificultad) de mi amigo, el Dr. Evaristo Chavez que me practicara cuatro inoculaciones, dos en cada brazo, cerca del sitio en donde se hace la vacunación. Dichas inoculaciones se hicieron con la sangre inmediatamente extraída por rasgadura de un tumor verrucoso de color rojo, situado en la región superciliar derecha del enfermo Carmen Paredes. A los 20 minutos comenzaron a manifestarse algunos síntomas locales , tales como una comezón bastante notable, seguida después de dolores pasajeros que desaparecieron a las 2 horas siguientes. No ha habido síntomas de inflamación, todo ha desaparecido sin dejar vestigio alguno…”

No sintió nada en los días ulteriores luego de su inoculación hasta el 17 de setiembre de 1885 (día 21 luego de este procedimiento), donde empieza a presentar dolores articulares, decaimiento y postración aunado a fiebre alta, todo lo cual escribe al detalle el joven estudiante.

En los días siguientes empeora el estado general, continúa la fiebre hay una marcada laxitud y falta total de apetito,  dolores musculares generalizados y empezando a notar pequeñas manchas rojizas en la piel  que él lo describe como “picaduras de pulga”.

El 26 de setiembre siente un marcado decaimiento y fatiga muscular lo que le obliga a escribir : “… A partir de hoy día me observarán mis compañeros, pues por mi parte confieso, me sería imposible hacerlo…”

El día 28 escriben sus compañeros los que lo vigilaban y atendían con los pocos recursos farmacológicos que en ese entonces se disponían : “…Se han alarmado, dijo, demasiado por mi enfermedad; los síntomas que siento no pueden ser otros que los de la invasión de la verruga, a la que muy en breve seguirá el período de erupción, y todo desaparecerá. Sin embargo de esta aparente tranquilidad, bien se conocía que no dejaba comprender la gravedad de su estado…”

Los días que siguen hay cada vez mayor decaimiento, insomnio, fiebre leve, una falta total de apetito, vómitos biliosos, deposiciones líquidas que empeoran su situación y ya no puede ni levantarse de la cama.

El 03 de octubre sus compañeros reportan : Temperatura 36.7°C, agravación considerable de todos los síntomas que marchan acentuándose de la manera más rápida, lo evalúa el Dr. Flores quién indica sea trasladado a la Clínica Maisón de Santé, lo que no fue del agrado de Carrión (puesto que hasta el momento se encontraba en su domicilio en casa de su madrina).

El 04 de Octubre, el propio Carrión expresa su deseo de ser trasladado al Hospital Francés para que le hagan una transfusión de sangre (por la marcada anemia que tenía), a las 11 a.m. de ese día 4 se dirige a su compañero Izaguirre y le dice estas solemnes palabras : “AUN NO HE MUERTO, AMIGO MIO, AHORA LES TOCA A USTEDES, TERMINAR LA OBRA YA COMENZADA, SIGUIENDO EL CAMINO QUE HE TRAZADO”.

Hay una junta médica para decidir la transfusión al paciente Carrión, junta conformada por el Dr. Villar, Romero, Flores y Chavez la cual inexplicablemente decide aplazar la transfusión, hecho que contraria a Daniel A. Carrión, el estado del paciente se agrava aún más.

Jueves 05 de Octubre: Carrión se encuentra en muy mal estado, deshidratado, muy pálido ,adelgazado, empieza a desvariar, emite palabras ininteligibles, entra en profundo sopor interrumpido en rato por quejidos, sin embargo a las 11 y 20 p.m. emite sus últimas palabras en correcto Francés dirigido a su amigo : “Enrique, C´est fini” (Enrique, es el fin), pocos minutos después (11 y 30 p.m.) Daniel Alcides Carrión García partía hacia la eternidad, cuando aún cursaba el 6° año de medicina.

Posteriormente a su deceso hubo todo un escándalo acerca de como había podido suceder esta esta muerte y sobre como se pudo provocar esta enfermedad por voluntad propia de Carrión, en un inicio se culpó al médico Dr. Evaristo Chavez, recriminándosele porque había accedido a inocular a Carrión, sabiendo de los peligros que ello acarrearía, alrededor de ello se tejió toda una historia legal, de la que al final fue exculpado, una de las razones fue que se vivía una época de la medicina en que las inoculaciones se hacían para conocer in corpore (en el mismo cuerpo de los científicos) las manifestaciones de las enfermedades. Antes y después de Carrión muchos investigadores médicos recurrieron a las inoculaciones como medio supremo de hacer algún descubrimiento notable. El doctor Villar citó una larga lista de inoculaciones famosas en su carta explicativa de la experiencia de Carrión a la muerte de éste. De estos, menciona el del médico Caré que, seis meses antes, se había inyectado sangre de un paciente con osteomielitis y fue aclamado en el Congreso Francés de Cirugía. El caso más notable posterior a Carrión fue el de Jesse Williams Lazear, médico de Baltimore (EEUU) y miembro del equipo del doctor Walter Reed, que se dejó inocular por los mosquitos en su afán de conocer la transmisión de la fiebre amarilla y murió por esta enfermedad a la edad de 34 años en La Habana en 1900. Lazear es considerado mártir de la medicina norteamericana..

Pese a todo lo que se diga la muerte de Daniel A. Carrión demostró fehacientemente que la Fiebre de la oroya y la Verruga Peruana eran parte de la misma enfermedad, demostró también que se obtenía por inoculación de elementos infecciosos, no precisados en aquel entonces.

Posteriormente en 1909, el médico Argentino (pero Peruano de Corazón) Alberto Barton cuando ya llegaba la era de la microbiología a nuestro país, descubre al agente causal de la Enfermedad de Carrión, se trataba de una bacteria alargada (bacilo) a la que se le llamó en honor a su descubridor la Bartonella Baciliformis.

 Asimismo en 1913 Charles Townsend (EEUU) demuestra que la Bartonella se inoculaba ,efectivamente, por la picadura de un mosquito conocido desde tiempos inmemoriales como Titira, perteneciente al Género Lutzomia cuyo nombre científico es Phelobotomus verrucarum, y este insecto habitaba en las zonas de la vertiente occidental de los Andes tales como Huarochirí y zonas aledañas, que eran los sitios por donde se estaba construyendo las rieles del Ferrocarril Central rumbo a Oroya, todo lo cual explicaba ahora con más claridad sobre la Epidemiología, Etiología y Cuadro Clínico de esta enfermedad que tenía un 20% de mortalidad en esa época donde los antibióticos aún no existían, ahora se sabe que hay muchos medicamentos para tratar eficazmente esta enfermedad (Quinolonas, cloranfenicol, macrólidos, etc.).

Mucho se podrá decir de la actitud de Carrión, acaso algunos (que nunca han de faltar) denigren su muerte provocada, pero lo que sí queda claro es que su muerte no fue en vano, contribuyó notablemente al conocimiento de esa enfermedad que a partir de entonces se le conoce como Enfermedad de Carrión, o Bartonellosis.

 El móvil que llevó a Carrión a realizar su experiencia fue el deseo de conocer el pródromo (Incubación o fase previa) de la enfermedad de verrugas para oponerle tratamiento adecuado y evitar el error diagnóstico. Este concepto es esencial para entender su proceder pero ha sido tergiversado en el tiempo. Este móvil fue confirmado por los testigos presenciales Julián Arce y Leonardo Villar, así lo dijo el mismo Carrión y así fue transcrito por Casimiro Medina y los otros cinco compañeros que lo asistieron en la obra que publicaron en el año siguiente, y así fue publicado por El Comercio cuando ocurrió el fatal desenlace.

Como dice el Dr. Peñaloza Jarrín : “La obra de Carrión es admirable no solamente desde el punto de vista científico; sino también, desde el punto de vista ético, por la actitud de arriesgar la propia existencia en aras de un ideal científico en beneficio de la humanidad doliente. Ello refleja un elevado valor moral.

El suelo de Tarma tuvo el honor de acoger los pasos del notable estudiante y los claustros de  nuestro Colegio “San Ramón” fueron los mudos testigos del desempeño estudiantil de Daniel Alcides Carrión, Tarma entera se siente orgullosa de haber cobijado alguna vez a un grande de la Medicina Mundial.


 
¡¡¡GLORIA A DANIEL ALCIDES CARRIÓN, NUESTRO MARTIR DE LA MEDICINA PERUANA!!!

¡¡¡FELIZ 05 DE OCTUBRE, DIA DE LA MEDICINA PERUANA!!!.

 

BIBLIOGRAFIA:

1)      Peñaloza Jarrín, José/Maguiña Vargas Ciro. “DANIEL A. CARRION, Biografía, La Enfermedad de Carrión y otras Bartonellosis”, Perú 2011.

2)      Deza Bringas, Luis :  “DANIEL A. CARRION”,  Editorial Brasa S.A. Perú, 1994.

3)      “Torres Vitolas, José : DANIEL A. CARRION”, Ediciones EL Comercio, 2003.