sábado, 16 de julio de 2016


10 DE JULIO DE 1883, HUAMACHUCO, LA ULTIMA GESTA DEL "BATALLON TARMA N°11" Y EL "ESCUADRON TARMA".

Dr. Moisés Tacuri García

Cirujano del Hospital de Tarma

Catedrático de la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión

Es probable que muchos de nuestros conciudadanos no recuerden, ni conozcan la última página de gloria de nuestros valientes compoblanos tarmeños, es probable que este dìa acaso no estè incluido dentro de las efemérides de nuestra Provincia.

 Pero sin embargo un 10 de Julio del año 1883, una vez mas la sangre de los patriotas Tarmeños, cubrió de gloria los suelos de Huamachuco defendiendo el honor y la dignidad nacional frente a los invasores del sur. Es una fecha que jamás debemos olvidar como tarmeños que somos y por lo tanto debemos rendir un homenaje a esos mártires de la dignidad y el honor nacional que constituyeron el Batallón de Infantería Tarma N° 11 (toda vez que el Batallón Tarma N° 7, había sucumbido en los cerros de San Juan Y en Miraflores, casi en su totalidad) , y el Batallón de caballería llamado “El Escuadrón Tarma” que a la postre se convertiría en la “Escolta de Cáceres”, nuevas decenas de patriotas tarmeños se sumaron a esa tenaz lucha por la resistencia peruana, luego de que nuestra capital ya había caído en manos enemigas aquel 13 y 15 de enero de 1881 , Lima se encontraba ocupada por el Ejército Chileno.
Los efectivos tarmeños, partieron al lado de las tropas peruanas Caceristas, en un larguísimo y penoso viaje, desde Tarma hacia la Región de la Libertad, la infantería obviamente a pie mientras que la caballería lo hacía por ese único medio disponible en esas circunstancias, los Chilenos se habían apoderado del mar peruano y de nuestra vía férrea. Otra vez el cielo de nuestra Tarma se cubrió de gris el día de la partida de nuestros soldados, el drama y la tristeza de los familiares de nuestros ciudadanos patriotas, rompía el alma de tristeza, minutos antes Andrés Avelino Cáceres, había orado en la Capilla de la Hacienda Santa María en el hermoso paraje de Sacsamarca, donde tenía su Cuartel General, oró por todas las almas de su Ejército del Centro, oró por su familia, por él mismo y luego se ensilló en su Caballo "El Elegante" y partió al galope con todos sus oficiales a la plaza de Armas de nuestra Ciudad, donde era esperado por la población de Tarma, siendo aclamado por la muchedumbre a su ingreso a nuestra Plaza de Armas, muchedumbre inmensa que aclamaba al líder de la Resistencia Nacional "El Tayta Cáceres".
Era un 21 de mayo de 1883, día memorable para nosotros, dice Andrés Avelino Cáceres (2) : "...Al mediodía, formó el Ejército en la plaza de Armas de Tarma y, después de dar un vibrante "¡Viva el Perú!", dejó la población, emprendiendo la marcha hacia el Norte del perú. Este mismo día, por la tarde entraron en Tarma la tropas Chilenas de León García, siendo recibidas por algunos extranjeros residentes en la ciudad. Tiempo de sobra tuvo el jefe Chileno para atacarme en dich lugar, pero no lo hizo; y la retirada se inició a las vistas del enemigo con toda tranquilidad...".
Las tropas provenientes de varias partes del Perú, el inmortal Batallón"Zepita", El Batallón "Tarapacá", El Batallón "Izcuchaca", el Batallón "TARMA N° 11", el Batallón "Junín" y "Pucará", las fuerzas de Guerrillas provenientes del Valle del Mantaro, Tarma y de la sierra Peruana, 11 cañones, El Escuadrón Cazadores del Perú y nuestro "ESCUADRÓN TARMA" que comandados orgullosos por el alcalde Tarmeño Agustín Daniel Zapatel Cárdenas, escoltaban al Gran General Cáceres, empezaron a marchar rumbo al norte, a enfrentarse en la última Batalla de la Guerra del Pacífico... La Batalla de Huamachuco.
Andrés Avelino Cáceres, el líder de la Resistencia y de
la Dignidad Nacional

El Batallón Zepita, Batallón emblemático del General Andrés Avelino Cáceres,
que llegó a Tarma y partieron con los demás Batallones hacia Huamachuco.

Las calles de la Tarma Antigua, por donde atravesó el Ejército de la Resistencia
premunidos de entusiasmo y un inmenso patriotismo.

la Capilla del actual Hotel Hacienda Santa María, donde Cáceres
tuvo su cuartel General, lugar donde Solía orar y oró por última vez
antes de partir con su ejército hacia la sierra de la Libertad :
HUAMACHUCO.
La cama donde Andrés Avelino Cáceres, reposaba su cansancio de guerrero infatigable
cama que se encuentra en El Hotel Hacienda "Santa María", en la ciudad de Tarma.

Interiores de la Bella Hacienda Santa María, hoy convertido en un precioso hotel,
lugar donde "El Brujo de los Andes", tenía instalado su cuartel General.


Arco de la Portada de Tarma, Arco que atravesaron las tropas patriotas de Cáceres
al partir hacia Huamachuco, mudo testigo de aquel desfile de aquellos grandes
hombres que dieron su vida por nuestra patria, mudo testigo del llanto de las
familias tarmeñas que veían a sus hijos, padres y hermanos perderse en el Horizonte.
El largo y penoso camino que tuvieron que recorrer las fuerzas patriotas
para llegar al destino final, Huamachuco, lugar donde los peruanos ,
el Batallón Tarma N°11 y el "Escuadrón Tarma", se inmolaron en defensa
de nuestra Patria.


Las largas filas de soldados marcharon marcialmente hacia la salida de Tarma por el camino que dirigía hacia Acobamba, según refiere Cáceres en sus memorias, perdiéndose a lo lejos con sus sonoras marchas militares interpretadas por la banda de Guerra, momentos sublimes y tristes de nuestra historia Tarmeña y Peruana, nuevamente el rostro de cientos de tarmeños, familiares de los soldados, ancianos, mujeres y niños se ensombrecieron de tristeza una vez más, pues sus almas presentían que muchos de ellos jamás regresarían.
Fue una larga y penosa travesía la que atravesaron cerca de 2,300 hombres, comparable al paso de Aníbal por los Alpes, además de la extenuante caminata rumbo al norte pasaron por Palcamayo, San pedro de Cajas, Junín, Carhuamayo, Cerro de pasco, Huánuco, Ancash hasta La Libertad, tuvieron además que sortear al ejército enemigo que les seguía los pasos y peor aún tuvieron que soportar una terrible tormenta en el paso de Llanganuco donde el Ejército del Centro perdió un considerable número de efectivos, pertrechos y cañones.

El Batallón de infantería "Tarma N° 11" estaba al mando del teniente Coronel Julio Aguirre y el escuadrón de Caballería "Escuadrón Tarma" estaba comandado por el alcalde de Tarma Mayor Agustín Daniel Zapatel Cárdenas que marchaba al lado de Cáceres y que con sus efectivos se batió denodadamente en los suelos de Huamachuco, como registrarían los partes de guerra oficiales, ante un superior enemigo Chileno.
Rafael Cárdenas Santa María, historiador Tarmeño que fue el último
en tener el Estandarte del ESCUADRON TARMA, como se aprecia
a la derecha (Foto cortesíade Fernando Puente Zambrano)
El estandarte del ESCUADRON TARMA, Escuadrón de Caballería
al mando del Alcalde de Tarma Mayor Daniel Agustín Zapatel Cárdenas,
Estandarte que llevaba orgulloso y altivo el Alférez Tarmeño Enrique Cárdenas Tracy.
(Cortesía del Ing. Oscar Ferreyra, director del Museo del Instituto de Estudios
Históricos de la Guerra del Pacífico)

Foto original del Mayor Tarmeño Agustín Daniel Zapatel Cárdenas
Alcalde de Tarma y Jefe del ESCUADRON TARMA, Escuadrón
de Caballería que constituyó la escolta de Cáceres.(Foto de
Propiedad de Moisés Tacuri García).




Los destacamentos Tarmeños tenían como Plana Mayor, según consta en los Archivos del Ejército peruano: (2)(6).

 BATALLON TARMA N° 11 (Infantería)

 Plana mayor

Primer jefe: Teniente coronel Julio Aguirre
Segundo jefe: Sargento mayor Formidoro Váscones
Id. Julio Abel Aguirre
Ayudante mayor: Teniente Tomás Villagrán
Subteniente Elías Ferruso
1ra. compañía: sargento mayor capitán Toribio Santillán
Subteniente José M. Estrella
Id. Manuel Fernández
2da. compañía: Capitán Damián de los Ríos
Subteniente Calixto Trujillo
3ra. compañía: Capitán Pedro P. Retifier
Subteniente Liborio Delgado
 Id. Antonio Calunga
4ta. compañía: Capitán Baltazar Oregón
Subteniente José A. Rosas.
El Batallón de infantería TARMA, recreada por los alumnos del
Colegio Industrial de Tarma, escena que debería institucionalizarse
en nuestra ciudad, para que las nuevas generaciones jamás olviden
de que Tarma es Valiente, Tarma es Patriota !!!


COMANDANCIA GENERAL DE VANGUARDIA
Capitán Cesáreo Sandoval

 ESCUADRON TARMA (Caballeria).

 Primer jefe: Sargento mayor Agustín Daniel Zapatel
Ayudante mayor: Capitán Francisco Alvariño
Portaestandarte: Alférez Enrique Cárdenas Tracy
Sargento 1° Hormidas López Lissán
1ra. compañía: Teniente Aurelio Bravo
Alférez Custodio Álvarez
Id. Víctor Valdivieso
Id. Pedro Cajigao.
Caballería peruana actual, que nos recrea la majestuosidad de esta arma.

Con mucho orgullo y admiración he rescatado una crónica del ejército peruano donde menciona : ““…Sangriento fue el combate del TARMA, que, hecho pedazos en una lucha desigual, viò al caudillo sereno y valeroso que lo condujo hasta aquella tumba de gloria, en medio de la caballería enemiga, abrirse paso revòlver en mano acompañado de su secretario el denodado Coronel, Dn. Florentino Portugal…” . El caudillo sereno y valeroso referido era nada menos que el General Andrés Avelino Cáceres. Y como dice textualmente el libro oficial del Ejército del Perú : “…Cáceres, en efecto sería el último en abandonar el campo de batalla, luego de escribir con el TARMA una de las páginas más brillantes del heroísmo. Acercándose a ese esforzado batallón, que se batió hasta el final pese a ser el cuerpo peor armado del ejército, lo contuvo un momento, para arengarlo con vibrantes frases pronunciadas en el momento de mayor desesperación : ¡¡¡HIJOS MIOS, HA LLEGADO EL MOMENTO DE LA PRUEBA ¡!!- les dijo con aquella familiaridad que acostumbraba tener con su tropa- TÓCAME ACOMPAÑAROS, COMO RECORDAREÍS QUE LO OFRECÍ. ¡¡¡VALIENTES TARMEÑOS VUESTRA DIVISA HA SIDO SIEMPRE VIVIR CON HONRA O SUCUMBIR CON GLORIA!!. ¡ADELANTE, A CUMPLIR CON NUESTRO DEBER, VIVA EL PERU!!!.

 Un viva prolongado-dice la crónica-,resonó en las filas de los heroicos Tarmeños, que con el General a la cabeza revolvieron entonces sobre el enemigo…-
10 de Julio de 1883, Batalla de Huamachuco, la última gesta de todas las fuerzas patriotas
del Perú al mando de Cáceres, fue también la última gesta del Escuadrón Tarma N° 11
y del Escuadrón de Caballería el "ESCUADRÓN TARMA", Escolta de Cáceres.


 El resultado fue adverso a los patriotas por múltiples factores, el más importante fue su entusiasmo al ir inicialmente ganando la batalla dejando las municiones fuera de su alcance hecho del que se percataron las huestes Chilenas contraatacando a nuestro ejército invirtiendo los resultados, de igual modo fueron otros factores como la capacidad operativa e inadecuado armamento de nuestros patriotas Peruanos y Tarmeños lo que contribuyó a la derrota, pero sin embargo les sobró heroísmo, les sobró valor, les sobró honor y dignidad, tras de esta batalla cientos de cadáveres yacían sobre los suelos de Huamachuco y a los heridos y prisioneros el Nefando General Chileno Gorostiaga mando a asesinar en esa dantesca escena del llamado REPASE a punta de bayoneta ultimaron a los prisioneros y heridos compatriotas nuestros entre ellos decenas de Tarmeños.
El Repase óleo del Español Ramón Muñiz, que revela toda
la crueldad de la Guerra, Guerra que le costó al Perú la
pérdida de innumerables víctimas y la pérdida de parte de
nuestro territorio, rica en guano y salitre.


 Càceres con algunos sobrevivientes marchò hacia Ayacucho donde nuevamente se dispuso a reorganizar la Resistencia Nacional.
Fue la última batalla que el ejército peruano libraría contra los invasores del sur, pues el general Iglesias capitularía en el Llamado tratado de Ancón, donde otorgaba a los Chilenos territorio nuestro como Tacna, Arica y Tarapacá además de una cuantiosa indemnización.
Huamachuco, monumento erigido para conmemorar esta magna fecha,
un 16 de Julio donde los patriotas peruanos no se resignaron ni se
resignarían nunca a tener nuestro territorio ocupado, la resistencia
continuaría a no ser por el tratado que firmaría Miguel Iglesias.

Por cosas del destino y la amistad con el Mg. Fernando Puente, tuve la ocasión de tocar el Estandarte del Escuadrón Tarma, Escuadrón de Caballería comandado por el ilustre Alcalde Patriota y Tarmeño Agustín Zapatel Cárdenas, estandarte que se encuentra en la ciudad de Lima en el Museo del Instituto de Estudios Históricos de la Guerra del Pacífico, dirigida por el Ingeniero Oscar Ferreyra, cuyo hijo nos permitió el tremendo honor de tener en nuestras manos ese sagrado emblema de Tarma. Asimismo por esas casualidades de la vida pude comprar a un anticuario de Lima, la foto original de Daniel Agustín Zapatel Cárdenas, con su nombre escrito en tinta en su reverso. Fotografía que en su momento donaré a la Municipalidad de Tarma, cuando se tenga un lugar adecuado y digno para que nuestras juventudes al verlo se sientan orgullosos de ser tarmeños y quieran mucho más a Tarma y al Perú.
Reverso de la Fotografía de Agustín Daniel Zapatel Cárdenas
que corrobora la autenticidad de la misma (propiedad de
Moisés Tacuri García).


 Nos queda sin embargo esa hermosa y sublime enseñanza y legado de nuestros paisanos, que resalta en este mes de la patria, ese legado de valentía, ese legado de Coraje, de honor y de la más grande dignidad y patriotismo, que jamás como Tarmeños y Peruanos debemos olvidar.



¡¡¡ VIVA EL ESCUADRON TARMA!!!

 ¡¡¡ VIVA EL BATALLON TARMA N° 11 !!!

 ¡¡¡VIVA TARMA!!!.

 ¡¡¡VIVA EL PERU!!!...



Bibliografía:


1) Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú : “LA CONTRAOFENSIVA DE 1882”, Imprenta del Ministerio de Guerra, Primera Edición, Lima Noviembre de 1982.

2) Cáceres, Andrés Avelino : MEMORIAS DE LA GUERRA DEL 79, Biblioteca Militar del oficial, Lima Enero de 1973.

3) Palomino Vega, Alejandro: “La participación de los Tarmeños en la Guerra con Chile”, Editorial Dennis Morzán, Lima noviembre del 2006.

4) Comisión permanente de Historia del Ejército del Perú : “CÁCERES:CONDUCTOR NACIONAL”, imprenta del ministerio de Guerra, Lima Diciembre de 1984.

5) Moreno de Cáceres, Antonia : “Recuerdos de la Campaña de la Breña” (1881-1883), Editorial e imprenta Sanchez, S.R.L., Jr, Moquegua 416, 113, lima, abril 2012.

6) Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú : “CÁCERES”, Imprenta Studio Digital Editores, Primera Edición, Lima-Perú, Setiembre del 2014.

7) Comisión permanente de Historia del Ejército del Perú : HUAMACHUCO Y EL ALMA NACIONAL (1882-1884), Imprenta del Ministerio de Guerra, Primera Edición, Lima Noviembre de 1982.

15 y 16 DE JULIO DE 1882, TARMATAMBO Y SAN JUAN CRUZ, LAS EFEMÉRIDES TARMEÑAS OLVIDADAS.

Dr. Moisés Tacuri García.



Ya se habían consumado las Victorias de Concepción, Marcavalle, Pucará ante los Chilenos por parte de las Tropas de Andrés Avelino Cáceres compuesta por militares y civiles que conformaban las Guerrillas o también llamados “Breñeros”, Las tropas Chilenas se habían replegado hacia Tarma para luego huir con destino a La Oroya, Chicla y luego a Lima.
Concepción, uno de los triunfos más significativos de la Campaña de la
Breña, de parte de las tropas peruanas comandadas por "El Brujo de los
Andes", Andrés Avelino Cáceres
El General Andrés Avelino Cáceres continuaba desde Huancayo pisándole los talones al Coronel Chileno Del Canto y sus tropas que huía, el grueso del enemigo llegó hasta Tarma casi exhausto y para cubrirse dejó una compañía del Batallón “Lautaro”, en Tarmatambo como retaguardia.
Soldado del Batallón de Infantería de la Guardia Nacional
Movilizada "Lautaro"de Chile en Tarma Tambo.
(Imagen cortesía de Jorge Ojeda).
Mientras el plan de las filas peruanas era el plan “Cerco”, es decir asediar al enemigo en Tarma, cerrándole las rutas de escape, obligándolos hacer frente a las demostraciones e incursiones de las guerrillas.

 Por otro ladro el plan Chileno, era el “Plan Fuga”, es decir viendo que se avecinaba una derrota inminente (de lo contrario habrían enfrentado a las Tropas de Cáceres), Del Canto diseñaba un ardid para Salir de Tarma en secreto a las doce de la noche con toda la División para alcanzar lo antes posible la Oroya , luego Chicla y llegar finalmente a Lima para evitar su destrucción, donde se encontraba el grueso del Ejército Chileno ocupando la Capital.
El Coronel Estanislao del Canto, Coronel Chileno que con sus tropas se hallaba cercado por
Cáceres y los patriotas peruanos en Tarma, diseñó un buen montado plan para huir de las
fuerzas peruanas presintiendo la destrucción de sus efectivos.
Las tropas del General Cáceres o Ejército del Centro la conformaban el “Batallón de infantería Tarapacá”, El Batallón de Infantería Zepita”, El Batallón de Infantería “Izcuchaca” y las fuerzas de Guerrillas, conformados por campesinos del Valle del Mantaro que se unieron a su gesta así como civiles provenientes de Tarma y Distritos. Estas tropas estaban dotadas de armamento (fusiles, escopetas, carabinas) las Tropas de línea y las fuerzas de Guerrillas en reducido número tenían armas, en su mayoría estas última poseían hondas, trinches, rastrillos y armamentos rudimentarios como todo equipamiento bélico.
Guerrillas peruanas de la Guerra del Pacífico
nótese lo rudimentario de sus armas, pero si con
gran coraje y valor por defender al Perú.
Las fuerzas enemigas Chilenas, llamadas el Ejército Expedicionario del Centro, estaba bajo el comando del Coronel Estanislao Del Canto, el Teniente Coronel Eulogio Robles, el Teniente Coronel Marcial Pinto A. y el Mayor José Dañin, el Teniente Coronel Rafael Castillo, el Teniente Coronel Domingo Castillo y el Teniente Coronel José M. Alcérreca. Estas fuerzas estaban compuestas por el “Batallón Lautaro”, “Batallón Chacabuco”, “Batallón Tacna 2° de línea”, "Regimiento de Artillería N°1", "Batallón Santiago" y el "Regimiento de caballería Carabineros de Yungay". El Ejército Invasor estaba dotado de fusiles calibre único : Comblain las unidades de infantería y carabinas Winchester las unidades de Caballería, la artillería contaba con cañones Krupp de fabricación alemana modelo 1881 (de última generación por aquel entonces). (1)
Tarma de antaño, donde por su buena ubicación geográfica, el caudillo de la
resistencia peruana Andrés Avelino Cáceres eligiera como Cuartel General.

El 15 de Julio de 1882, tuvo lugar en el poblado de Tarmatambo, cuando las Tropas de Cáceres arribaron a este poblado de Tarma, las acciones de Tarmatambo donde se enfrentaron las guerrillas de la Vanguardia Peruana, al mando de Andrés Avelino Cáceres, M.Tafur, J. Gastó, Cap. Alejandro torres y breñeros del lugar versus la 4ta compañia del Batallon Lautaro de Del Canto, retaguardia del grueso enemigo que ocupaba Tarma, lucharon desde el amanecer hasta las dos de la tarde con un saldo de considerables bajas por ambos bandos.La posición momentáneamente en poder del invasor es recuperada personalmente por Cáceres al mando de una compañía del Batallón Zepita.
Tarmatambo de aquella época, grabado de 1882 (Léonce Angrand).

Tarmatambo hoy, nótese al fondo a la Ciudad de Tarma
de allí que los chilenos escogieron el lugar para poner un
Batallón de Vigía y retaguardia, ante la llegada de las tropas
de Andrés Avelino Cáceres.
Los chilenos huyen hacia Tarma. El abogado e Historiador tarmeño José Anderson acota : “…Durante la madrugada del 15 de julio de 1882, la primera Compañía del Batallón Lautaro acantonada en las ruinas pre incas de Tarmatambo en Tarma, departamento de Junín, sierra central del Perú, fue cercada por elementos de la denominada Vanguardia de las fuerzas del Coronel Juan Gastó. Este ataque era parte de la contraofensiva del Coronel Andrés Avelino Cáceres de 1882 para atacar, hostilizar y desalojar a las fuerzas chilenas del valle del Mantaro y del valle de Tarma. El comandante chileno (por encontrarse enfermo el jefe original) Subteniente Arturo Benavides Santos, recibe el grito de alarma de sus centinelas parapetados en las ruinas. Estaban siendo rodeados por decenas de guerrilleros. En esta acción destacan los guerrilleros de Tarmatambo Benjamín Simeón, Tolentino Lino y Basilio Solano. Sin embargo, el Subteniente Benavides, a diferencia del Capitán Ignacio Carrera Pinto en Concepción, logró que el Subteniente Manuel Segundo Salas, pudiera eludir a los fusileros peruanos y bajar a Tarma a solicitar refuerzos al Coronel Estanislao Del Canto. Benavides era un hombre muy prudente pues supo ahorrar municiones al dar instrucciones precisas a sus hombres quienes logran detener el ataque peruano en seis intentos. Hay que destacar que los peruanos piden la rendición de los cercados "Ríndanse chilenos, y los perdonamos... Si no se rinden, los matamos a todos como en Concepción". Sin embargo, los chilenos rechazan la oferta. El asedio dura varias horas hasta que hacia las dos de la tarde los peruanos faltos de municiones se retiran. Benavides mantiene la calma y desestima calar bayonetas. Hacia las dos de la tarde llegan los ansiados refuerzos de Tarma enviados por Del Canto. Las fuerzas peruanas se han replegado hacia los cerros y no pueden ser alcanzadas. Aparentemente la operación es un fracaso; pero el Coronel Del Canto ordena la retirada de Tarma, y con la totalidad de sus fuerzas se repliega hacia La Oroya, donde llega el día 17 de julio. Al rayar el alba del 18 de julio de 1882, el Coronel Andrés Avelino Cáceres ingresa a Tarma. Había logrado su objetivo, los chilenos se han ido. En el Valle de Tarma y en todo el Valle del Mantaro no hay por el momento ninguna Compañía ni Regimiento chileno. Las acciones de Marcavalle, Pucará, Concepción y Tarmatambo quedarán en la memoria de los hijos del Perú…”
Las tropas de Cáceres en pleno combate,derroche de valor, entusiamo
y sobre todo un gran patriotismo.

 El día 16 de Julio de 1882, Cáceres envió una fuerza a las alturas de San Juan Cruz que domina la ciudad de Tarma por el Este, y es allí donde se produce otro enfrentamiento contra dos compañías del Batallón Santiago los cuales ocupaban el Cerro Maco, obligándolos a replegarse a Tarma. También se envió un destacamento de Guerrillas hacia Acobamba distante 2 leguas de Tarma, con el objeto de Bloquear el paso del enemigo. Se envía a la 2da División y al destacamento de Guerrillas de San jerónimo a ocupar las alturas por el oeste, de donde dominan la ruta que conduce a Oroya con el fin de impedir la fuga del enemigo por esta salida.
Acciones de Tarmatambo y San Juan Cruz (15 y 16 de Julio de 1882)

1) Encuentro entre las guerrillas de la Vanguardia peruana y la 4ta  Compañía del Lautaro,
retaguardia del grueso enemigo que ocupaba Tarma (15 de Julio de 1882), Acción de Tarmatambo.
2) Fuerzas irregulares patriotas atacan a dos compañías enemigas ubicadas
en San Juan Cruz, haciéndolas replegarse a Tarma (16 de Julio de 1882), Acción de San Juan Cruz.
3) Destacamento guerrillero de Cáceres bloquea el paso a una
Compañía enemiga del Santiago en Acobamba (16 de Julio de 1882).
4) Ocupación de la 2da División y del Destacamento guerrillero de
San Jerónimo de las alturas que por el este Dominan el camino que conduce
a Oroya (17 de Julio de 1882).
5) El Enemigo abandona Tarma a la medianoche y se repliega por la Oroya a Chicla.
(17 de Julio de 1882)

 El enfrentamiento de San Juan Cruz en síntesis fue una victoria de las Tropas peruanas de Cáceres. M Tafur. J Gastó y del ejército de Línea de Guerrillas de Cáceres contra dos compañías Chilenas del 2° de Línea, las cuales retrocedieron hasta Tarma donde se Encontraba Del Canto y el grueso de sus batallones. (3).
Existe una bibliografía donde hay una reseña cedida a la Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú, de parte de integrantes de la Comunidad Campesina de Tarmatambo, Historia que se transmitió de generación a generación y fue recopilada por el Ingeniero Octavio Carhuamaca Rodríguez, Fortunato Vidal Pucuhuayla, Julián Barja, Hilda Quispe Mejía y varios colaboradores más, coincidiendo hestos hechos con las Memorias del Gran General Andrés Avelino cáceres.
Esta versión dice así (1): "...Del Canto huyendo del Ejército de Cáceres a mediados del mes de Julio de 1882, Del Canto buscó refugio en la Ciudad de Tarma, pasando antes por el poblado de Tarmatambo. Probablemente lo ocuparon el día 13, con bullicio y laberinto, intimidando a los laboriosos campesinos de la zona. Instalaron su campamento a orillas del riachuelo Huachác, que nace del puquial del mismo nombre...a su arribo, los invasores agotados por la larga y rápida jornada y sin provisiones - para evitar ser alcanzados por los peruanos - ingresaron prepotentemente a las modestas viviendas agrediendo a sus ocupantes  y saqueando los trojes (Almacenes) de papas, maíz, trigo, etc. Y apropiándose de los caballos que encontraron. lo que quedaba, por no poder llevárselo, lo incendiaron y hasta defecaron sobre ello para que no pudieran ser aprovechados por sus dueños.
Seguidamente iniciaron la cecería de las mujeres para satisfacer sus bajos instintos sexuales, sin tener en cuenta la edad ni las condiciones de sus víctimas. Muchas de ellas procurando evitar el ultraje, recurrieron a medios dirigidos a provocar asco en sus verdugos, como pintarse la cara, brazos y piernas con hollín, masticando excesivas cantidades de coca para producir babeo, etc, son mayor éxito ante el desenfreno de las hordas atacantes. Además tomaron como rehenes a muchos habitantes, especialmente a las autoridades y principales del lugar, obligándolos a servirles y a realizar labores no acordes con su categoría, como atenciones domésticas, tareas de cocina, limpieza y mantenimiento de las caballerizas, limpieza de armamento, etc., todo ello bajo amenaza de muerte. Ante tales hechos la escasa población de ese entonces huyó a las partes altas de los cerros, produciéndose una psicosis colectiva de terror ante el invasor, fuertemente armados hasta con cañones. Uniformados con pantalones rojos, polacas negras con ribetes rojos, argelina gris en la cabeza a manera de quepis, armados de sables, bayonetas y fusiles que disparaban prontamente, obligaron a los pobladores a marchar rumbo a Pirhua Pirhua, Romate, Vicora, Misarurasha, Quitaquishuar, las cuevas de Tutumarco, escogidos como lugar de refugio, sobre todo para ancianos, mujeres y niños, los varones se enardecieron para dar pelea.
Por la noche de ese día 13 de Julio, el grueso del destacamento Chileno bajó al valle de Tarma, ocupando la ciudad. En Tarmatambo quedó una parte del Ejército Chileno con el objeto de defender la ciudad ocupada, batiendo a la avanzada del Ejército patriota. Hasta la llegada de esta, continuaron con su triste misión de saqueo y destrucción, atacando las estancias de los pequeños ganaderos ubicados en Quitaquishuar y Cerro Córdova, apropiándose del ganado, especialmente lanar y algunos vacunos que encontraron, sin oposición alguna de los propietarios, amenazados severamente y reducidos a la condición de testigos de las iniquidades llevadas a cabo el día anterior, las que prosiguieron el 14 y las primeras horas del 15, hasta que hicieron su aparición las tropas avanzadas del ejército de Cáceres sobre el Cerro Pachampajana.
A la distancia daba la impresión que las fuerzas peruanas estaban constituidas por una poderosa caballería con un buen número de soldados, las que para completar la apariencia realizaron maniobras militares en el indicado cerro, pero según varias versiones, este "poderoso Ejército a Caballo" estaba conformado en su mayor parte por una voluminosa manada de llamas, camélidos peruanos cubiertos con espejos y Quepís en las cabezas, que a la distancia engañaron a los chilenos.
Mientras que la mayoría de éstos se aprestaban a la lucha, mandaron emisarios a Tarma por refuerzos pues pensaron que sobrevendría un ataque a gran escala tanto por lo que estaban viendo como por los disparos que escucharon durante la noche anterior en las alturas de Romate (zona más cercana a Tarmatambo). Casi la totalidad se refugió y atrincheró en la ruinas precolombinas de piedra, especialmente en el lugar denominado Marka Marka, donde con sus bayonetas arrancaron las piedras de los muros y construyeron trincheras para su defensa, igual destrucción vandálica sufrieron importantes construcciones incaicas como templos y depósitos. Mientras tanto, algunos chilenos quisieron completar su acción destructora del pequeño poblado, haciendo pisotear por los caballos los sembríos que todavía no habían sido cosechados ni almacenados en los Trojes, pero que se encontraban aptos para ello.
Las fuerzas Chilenas que se encontraban en Tarmatambo estaban dirigidas por el teniente Arturo Benavides. Mientras tanto a la vista de los bravos Breñeros de Cáceres, los Tarmatambinos que habían abandonado el poblado corrieron prestos a enrolarse a las filas patriotas así tenemos los casos de  Francisco Pucuhuayla Huamán, de destacados y útiles servicios a la Causa Nacional, por ser muy buen conocedor de toda la zona, quién fue designado Corneta de ordenanza. Asimismo los informantes han proporcionado algunos nombres de los muchos enrolados entre los que tenemos : Tolentino Lino, Miguel Simeón, Agustín Meléndez,  Benjamín Simeón, Josefino lagos, Agustín Pucuhuayla, Francisco Canchán,  Basilio Solano Púchoc, Cipriano Canchán Huisa, y muchos otros que anónimamente contribuyeron a la defensa del honor nacional.
Producido el enfrentamiento entre la avanzada del ejército patriota un 15 de Julio de 1882, reforzada por los valerosos hijos del lugar, bajo las acertadas órdenes de algunos oficiales de Cáceres y las fuerzas invasoras fuertemente parapetadas, después de un prolongado tiempo y con no pocas dificultades por la posición estratégica y fuerte armamento del enemigo, los peruanos lograron vencer su resistencia obligándolos a refugiarse, con el grueso de su ejército, en la Ciudad de Tarma, no sin antes ocasionarles muchas bajas.
al anochecer llega a Tarmatambo el General Andrés A. Cáceres con el grueso de su ejército y al enterarse del triunfo de su tropas y de los bravos Tarmatambinos, los felicita consignando el hecho en sus memorias, quedando así registrado para la posteridad.
Al día siguiente (16 de Julio de 1882), el propio Cáceres ordena que una parte del ejército ataque a los chilenos en las alturas de "San Juan Cruz", cerro que domina la ciudad de Tarma, los peruanos obtuvieron una justa victoria sobre la tiranía invasora.
"La Majtada", danza que recrea vernacularmente el paso por el Valle del Mantaro
de Andrés Avelino Cáceres y la adhesión de los heroicos campesinos del lugar.

La Danza de los Avelinos, que evocaría a los espías disfrazados de
mendigos que enviaba Cáceres a las reuniones de los Chilenos.


Estas dos acciones y el peligro inminente de una destrucción total, del ejército Chileno Expedicionario del Centro, obligó al jefe Chileno Del Canto a tomar una seria decisión que se materializó en si precipitada fuga hacia Lima, con todas sus tropas, en las primeras horas de la madrugadas del día 18 de Julio de 1882. Desde esa fecha quedó libre de invasores el Departamento de Junín hasta el 21 de mayo de 1883, en que volvieron a invadir Tarma en su gran ofensiva contra el Heroico ejército de Cáceres y que culminara trágicamente en la Batalla de Huamachuco..."
Existe una danza vernacular en la sierra Central llamada los "Avelinos", donde personajes andrajosos con la ropa hecho girones danzan al compás del "Auquish Capitán" o "Tayta Cáceres", esta danza tendría su origen en los espías que Cáceres enviaba disfrazados de mendigos para infiltrarse en las reuniones de los Chilenos.
La tenaz lucha de las tropas Peruanas y Chilenas, otrora tropas amigas
en la Guerra con España, luego enfrentadas por el guano y Salitre del Perú.
Dice el mismo Cáceres en sus MEMORIAS: ”… El 15 por la noche después de un ligero encuentro entre las guerrillas de nuestra vanguardia con la retaguardia enemiga, llegué a Tarmatambo, este era el momento propicio para lanzar un ataque resolvente con el grueso de mis fuerzas y así lo concebí al instante, pero juzgando en seguida que un combate reñido en tales condiciones iba a traer como consecuencia la destrucción de la ciudad (Tarma), opté por asediar al enemigo, cerrándole todas las avenidas y obligándole a hacer frente a los amagos e incursiones de los guerrilleros, el día 16 envié un pequeño destacamento por la alturas de San Juan Cruz que dominan la ciudad de Tarma por el Noreste, donde se engarzó en gresca con un destacamento contrario, al que causa bajas, haciéndole retroceder hacia la población de Tarma…”(2)(6)(5).
Andrés Avelino Cáceres ingresa triunfante a Tarma el 18 de Julio siendo aclamado por toda la población Tarmeña, posteriormente escogería a Tarma como su Cuartel General y se alojaría en el Hoy Hotel Hacienda "Santa María".
Tarma de comienzos de 1900, tal como era en la Guerra del Pacífico,
a la cual Cáceres decidiera no atacar por que allí estaban acantonadas
las tropas de Del Canto por no destruirla.
Es así como un 16 de Julio de 1882, se escribió con sangre de nuestros patriotas peruanos y muchos Tarmeños una página más de nuestra lucha por desocupar al ejército Invasor.

 GLORIA A LOS HEROICOS COMBATIENTES  DEL EJERCITO DE LA RESISTENCIA !!!

 GLORIA AL GENERAL ANDRÉS AVELINO CÁCERES !!!

 GLORIA A LOS PATRIOTAS TARMEÑOS !!!.

VIVA TARMA !!!
VIVA EL PERÚ!!!



 Bibliografía:

 1) Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú : “LA CONTRAOFENSIVA DE 1882”, Imprenta del Ministerio de Guerra, Primera Edición, Lima Noviembre de 1982.

 2) Cáceres, Andrés Avelino : MEMORIAS DE LA GUERRA DEL 79, Biblioteca Militar del oficial, Lima Enero de 1973.

 3) Palomino Vega, Alejandro: “La participación de los Tarmeños en la Guerra con Chile”, Editorial Dennis Morzán, Lima noviembre del 2006.

 4) Comisión permanente de Historia del Ejército del Perú : “CÁCERES:CONDUCTOR NACIONAL”, imprenta del ministerio de Guerra, Lima Diciembre de 1984.

 5) Moreno de Cáceres, Antonia : “Recuerdos de la Campaña de la Breña” (1881-1883), Editorial e imprenta Sanchez, S.R.L., Jr, Moquegua 416, 113, lima, abril 2012.

 6) Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú : “CÁCERES”,Imprenta Studio Digital Editores, Primera Edición, Lima-Perú, Setiembre del 2014.

domingo, 1 de mayo de 2016



EULOGIO QUIÑONES, EL TARMEÑO DEL COMBATE DEL DOS DE MAYO

Dr. Moisés Tacuri García

Cirujano del Hospital de Tarma

Docente de La Universidad Daniel Alcides Carrión



“Nadie puede tener razón si es contra el Perú”

Andrés Avelino Cáceres.(2)



02 de Mayo de 1866, 12 : 10 pm, la Armada Española empieza a abrir fuego contra los buques peruanos y de las naciones aliadas así como la artillería apostada y fijada en las costas del Callao, Mariano Ignacio Prado El “Jefe Supremo”(Presidente De Facto que había derrocado al inefable anterior Presidente peruano Juan Antonio Pezet, por haber firmado un denigrante Tratado de Vivanco-Pareja donde aceptaba los requerimientos de España, hecho que indignó al Perú entero ), sale del arsenal y se dirige a las Baterías del sur, el fuego empieza a tornarse encarnizado, los proyectiles de los buques españoles al impactar en las pedregosas orillas del callao hacen que estas se conviertan en miles de proyectiles más que impactan en los cuerpos de los defensores del Perú quitándoles la vida, este fue el marco donde un gran Tarmeño formaría parte de una de las páginas más gloriosas de nuestro país..


En 1863, parte de la armada Española encubierta en una llamada “Expedición Científica”, por orden de la Reina lsabel II, había llegado a las costas de América, su objetivo era recuperar de alguna forma su Hegemonía y cobrar una deuda pendiente. La llamada “Expedición Científica”,  no era sino un grupo de Buques de Guerra encubiertos (pues cada uno de ellos tenía una gran cantidad de cañones en sus instalaciones), el cual develó sus verdaderas intenciones al Bombardear inicialmente el puerto de Valparaíso y posteriormente tomar posesión de las islas de Chincha (El 14 de Abril de 1864), que en ese entonces eran Islas ricas en guano de Isla, cuyos precios en Europa eran sumamente rentables económicamente. España argumentó la toma de posesión de esta isla, por un impago por parte del Perú por la independencia, según lo prescrito en la Capitulación de Ayacucho y además una suma ascendiente a tres millones de pesos por los gastos que la escuadra Española hizo movilizándose hasta nuestras costas (4).



Efectivamente dicha acta de la Capitulación de Ayacucho, se firmó en el mismo campo de Batalla de Ayacucho un 09 de diciembre de 1824, por los jefes del Ejército de la Unión (Antonio José de Sucre) y el Jefe de las tropas realista (José Canterac) cuyo artículo 8 decía textualmente : “… El Estado del Perú reconocerá la deuda contraída hasta hoy por la hacienda del gobierno español (equivalente hoy en día al ministerio de Economía N.deR.) en el territorio. El Congreso del Perú resolverá sobre este artículo lo que convenga a los intereses de la república…”(3).


Lo cierto es que en ese entonces, aquel dos de mayo de 1866, la costa peruana del Callao era bombardeada incesantemente por la armada Española.

Para defender el callao se había organizado e instalado en la Costa Chalaca una seria de baterías o cañones que se repartieron por partes iguales al norte y al sur de la población. Los barcos de guerra de que se disponía, Convenientemente armados, permanecieron en el centro del dispositivo defendiendo la población misma como baterías flotantes. Además, se había lanzado al flote algunas minas más ingeniosas que eficaces, formadas por barriles de pólvora con mixtos detonantes.

La comandancia general de las “Baterías del Norte” estaba desempeñada por el coronel José Joaquín Inclán, quien mandaba las siguientes organizaciones defensivas, enumeradas de norte a sur:

Batería de la “Independencia”, a órdenes del Coronel Mariano Delgado de la Flor, compuesta de seis cañones cortos de 32.

Torre de “Junín”, mandada por el Sargento Mayor Tomas Iglesias, compuestas de dos cañones Armstrong de 500 libras con blindaje de planchas de fierro; en esta torre se hallaba el comandante de las baterías del norte.

Batería  “Pichincha” al mando del Teniente Coronel Melchor Delgado, con cinco cañones largos de 32.

Fuerte “Ayacucho”, Teniente Coronel Andrés A. Cáceres con dos cañones Blackley de 450 y espeso parapeto de tierra.


Comandancia general de “Baterías del Sur”, estaba confiada al coronel Manuel G. de la Cotera, quien mandaba las siguientes baterías:

“Cañón del Pueblo” cerca de la estación del ferrocarril, a órdenes del capitán de Fragata Hercilio Cabieses, sistema Blackley de 450, que había sido montado en 24 horas con la ayuda precisamente de todo el pueblo entusiasta y patriota.

Batería “Provisional” bajo el mando del capitán de corbeta José Sánchez Lagomarsino, con cinco cañones largos de 32.

Batería “Maipú”, coronel Ruperto Delfín, con ocho cañones largos de 32.

  Batería “Chacabuco”, teniente coronel Miguel Rodríguez, con un cañón de 68 y seis de a 32 cortos.

Fuerte “Santa Rosa”, capitán de fragata Guillermo Jhone con dos Blackley de 450 libras; en este fuerte se hallaba el Coronel Manuel G. de La Cotera.

Torre de “La Merced”, giratoria, blindada, de dos cuerpos, que estaba bajo el mando del Coronel Enrique Montes, con dos cañones  Armstrong de a 300 (llamados Pieza de la Derecha y Pieza de la Izquierda). , donde se encontraba También José Galvez Egúsquiza (Secretario o Ministro de Guerra), desde donde dirigía a todas las escuadras Peruanas (Esta torre pasaría a la posteridad como más adelante referiremos, uno por que fue el lugar donde se inmoló José Galvez y por otro lado fue la torre donde se ubicó y prestó sus profesionales servicios un patriota tarmeño, el Mayor del Ejército EULOGIO QUIÑONES).

Batería “Abtao”, Teniente Coronel Benito del Valle, con siete cañones largos de  a 32.

En fin, la batería “Zepita” que hacia frente a la Mar Brava y que a órdenes del coronel José A. Morón, disponía de dos cañones de a 68 y cuatro largos de a 32.

Los barcos, que formaban el centro de la línea como baterías móviles, estaban a órdenes del capitán de Navío Lizardo Montero y eran los siguientes:

Vapor de guerra “Tumbes”, de madera, en el que asistió al combate el jefe de la flotilla; 250 toneladas, dos cañones de a 32.

Vapor “Loa”, de madera, al que se le había construido en el Callao un blindaje de circunstancias adosando rieles a sus bordas; 700 toneladas, un cañón de 110.

Vapor “Victoria”, de madera, acorazado con rieles, y construido íntegramente en el Callao, habiéndosele adaptado una maquinaria de locomotora, este pequeño monitor estaba dotado de espolón, tenía solo sesenta centímetros de altura en la borda y montaba un cañón rayado de 68 en una torre giratoria.

En el puerto se encontraba, además, los vaporcitos, “Colón” y “Sachaca”, de madera, armados cada uno con dos cañones de pequeño calibre.

Para rechazar un probable desembarco, las tropas de que disponía Prado en Lima y sus alrededores, se agruparon cerca del Callao, en la región de las Chacritas, a órdenes del general Buendía. Los batallones que formaban este agrupamiento eran los siguientes:

“Ayacucho”, “Granaderos” “Legión Peruana”, “Yungay”, “9 de Marzo”, “Independencia”, “28 de Febrero”, “Cazadores del Cuzco”, “Cazadores de Cajamarca”, “Huánuco” ,“Puno” ,“Trujillo” “Zepita”, “América”, “Arequipa”, “Punyán”, “Iscuchaca”.

La caballería se hallaba reunida cerca de Bellavista, la formaban los siguientes regimientos: “Húsares de Junín”, “Coraceros”, “Lanceros de Chiclayo” ,“Lanceros de Cuzco” ,“Lanceros de la Unión”.

Más próximas al Callao, y cubiertas del cañoneo por las casas de la población, se encontraban varias compañías de bomberos algunas improvisadas, listas para combatir los incendios que pudieran producirse.

En conjunto de la defensa era dirigido por el coronel Dictador (Mariano Ignacio Prado) que permaneció en los castillos del Callao (1).

Dice José Celedonio Urrea en su Libro “Una página gloriosa para la historia del Peru, El 2 de mayo de 1866” : “…Débiles en extremo eran estos medios de defensa, comparados con la poderosa escuadra invasora. Parecía imposible resistir, con soldados inexpertos para esta clase de ataque, con dos pequeñas torres sin cubierta colocadas con precipitación, algunas baterías improvisadas en playa pedregosa y sin más abrigo para el artillero que algunos sacos de tierra, y tres pequeñísimos buques de que nuestros adversarios siempre habían hablado con desprecio. Teníamos sin embargo en abundancia, lo que a ellos faltaba : justicia y entusiasmo…”(5).

 La participación extranjera en el combate fue muy importante porque se unieron en defensa del territorio peruano soldados ecuatorianos, chilenos, bolivianos y hasta mexicanos, cuyos intereses también estaban en juego.

Las fuerzas españolas que obedecían a Méndez Núñez, estaban formadas por las siguientes unidades navales:

Fragata blindada “Numancia”, capitana de la escuadra, comandante Juan Antequera, 40 cañones.

Fragata “Villa de Madrid”, comandante Alvar Gonzales 50 cañones.

Fragata “Almanza”, comandante Victoriano Sánchez, 52 cañones

Fragata “Resolución”, comandante Victoriano Carlos Valcárcel, 42 cañones.

Fragata “Blanca”, comandante Juan Topete, 68 cañones

Fragata “Berenguela”, comandante Manuel de la Pezuela, 30 cañones.

Corbeta “Vencedora”, 3 cañones, “Consuelo”, “Victoria”,  “Cousiño”, “Maule” de dos cañones y varios veleros empleados como transportes.

La escuadra española disponía en total de cerca de 300 cañones, siendo los de mayor calibre, en las fragatas de madera, de 68 libras.

En resumen la Armada Española sumaba 270 cañones mientras que la defensa Peruana sumaba 69 cañones (56 en tierra y 13 en los Buques).

En la primera hora de combate uno de los Blackley del fuerte ’’Santa Rosa’’ se imposibilitó para continuar el fuego. En la torre de ’’La Merced’’ un cañón Armstrong se inutilizó,  por defecto de los compresores de la pieza que, haciéndole perder su carril, impedían que esta volviera a su posición de tiro; los artilleros de la torre se encontraban componiendo el montaje de esa pieza, mientras la otra continuaba el fuego sobre las fragatas que se hallaban o 800 metros, cuando una bomba disparada por uno de los barcos españoles se introdujo por el pequeño espacio de una puerta y cayó sobre un amontonamiento de saquetes de pólvora que los “pasa cartuchos” habían formado junto a la pieza descompuesta para facilitar y acelerar sus tiros tan pronto como se encontraba expedita. Esta es la bomba que hizo deflagar la pólvora de los saquetes provocando una formidable explosión, que se oyó a las doce y cincuenta, y que destruyo la torre, mató e hirió a muchos de sus ocupantes entre los que se encontraba el Ministro de guerra Coronel José Gálvez Egúsquiza (1).
(José Gálvez Egúsquiza, esposo de Angela Moreno, mártir del combate del dos de mayo)
Refiere José Celedonio Urrea en su libro, con respecto a lo que sucedió luego de la explosión (5) : “…Despues de la explosión, la torre y sitios inmediatos, ofrecian a la vista el terrible cuadro de una masa deforme de miembros palpitantes, sangre, ceniza, tierra y retazos de uniformes. Los alaridos, de los estropeados ó abrasados por el incendio, eran desgarradores. Por fortuna los jóvenes que se habian asociado para prestar auxilios en casos de esta naturaleza, acudieron al instante por entre las balas del enemigo, y prestaron oportunos servicios (3). De entré esa horrorosa mezcla de tierra y de cadáveres destrozados, mas tarde se extrajeron los de Galvez, Borda y Salcedo. El de Galvez estaba medio carbonizado; en su semblante se notaban cierta bravura, con que parecía desafiar, á nuestros enemigos. De Borda solo se encontró una mano sosteniendo todavía con firmeza el anteojo con que habia dado direccion á los cinco tiros que se habia disparado de la torre. El capitán D. Juan F. Salcedo, natural de Chile, era  un buen oficial; al estallar en el Perú la revolución, se habia agregado á ella- con licencia de su gobierno ; prestó servicios á la causa de los pueblos", y quiso concluir sus nobles propósitos muriendo al pié de uno de los cañones destinados a vengar el ultraje de Valparaiso. Su semblante revelaba la serenidad del que está resuelto á morir por la libertad. Montes y Alarco, jóvenes valientes y entusiastas; no fueron encontrados sus restos; pero han dejado esculpidos sus nombres con caracteres indelebles, entre los de los héroes del 2 de Mayo..."

En el lado del norte, un poco antes de la explosión de “La Merced” se produjo la retirada de la Isla de san Lorenzo del Buque Español “La villa de Madrid”, que habiendo sufrido una seria avería se hizo remolcar por la “Vencedora”, abandonando el combate. A la 1 y 30 p.m. la “Berenguela” encendida y haciendo agua por los certeros disparos de las baterías del norte y de la torre de “Junín”, se retiraba para no regresar. A partir de ese momento solo quedo en el norte la “Vencedora” de regreso del remolque y la “Almanza”, desplazada hacia la división del sur.

A la 1 de la tarde, la escuadrilla peruana, avanzo hacia las fragatas a obligarlas a que tomaran mayor distancia y para aliviar el combate de las baterías. Sus proyectiles tocaron a la “Blanca” y a la “Almanza” haciéndolas virar y alejarse algunas centenas de metros. Como al mismo tiempo un grueso proyectil toco a la “Numancia” todas las fragatas se retiraron y el fuego decayó en intensidad. En estas circunstancias la “Blanca” aprovecho para dirigirse a prestar auxilio a la “Berenguela” que estaba navegando pesadamente hacia San Lorenzo: cuando volvió “Blanca” sostuvo el fuego algún tiempo pero recibió un proyectil de grueso calibre que puso fuera de combate a Méndez Núñez, ya herido en este momento, 3 de la tarde la escuadrilla peruana hizo una nueva salida que solo afronto la “Numancia” amparada por su blindaje, en tanto que la “Resolución”  y la “Almanza” se retiraron regresando, una hora cuando los barcos peruanos habían vuelto a guarecerse bajo los cañones del puerto.

A las 4 de la tarde solo hacían frente a las baterías del sur la “Numancia”, “Resolución”  y la “Almanza” que se retiró un largo rato para apagar un incendio declarado a bordo. Frente a las baterías del norte se encontraba la corbeta “Vencedora” a competente distancia haciendo algunos disparos aislados.

Poco después de las 4 la “Almanza” recibió a popa un proyectil de grueso calibre que destruyo el alcázar  del capitán y toco la maquinaria, obligándola a desplegar sus velas para alcanzar La isla San Lorenzo (donde ulteriormente se construiría el penal del Frontón N.deR.).

A las 4 y 40 la “Resolución” vio y se dirigió inclinada sobre una banda de la isla, siguiéndola poco después la “Numancia”, precedida por la “Vencedora” que rompió el combate a las 4 y 50 de la tarde.

Las baterías peruanas tuvieron 65 muertos y cerca de 150 heridos, mientras que las fuerzas Españolas tuvieron 43 muertos, 83 heridos y 68 contusos, quedando la mayor parte de sus embarcaciones inutilizadas y su comandante General Mendez Nuñez, herido, por lo que procedieron al retiro de la flota, asumiendo su derrota.

La relación de muertos de la Torre “La Merced”,( Donde se ubicaban José Galvez y el tarmeño Eulogio Quiñones ) según el parte del comandante de la Baterías del Sur, Coronel Manuel G. de la Cotera, fue como sigue , según Copia textual del Libro de José Celedonio Urrea (5) :

Relación de los señores jefes, oficiales, tropa y demás ciudadanos, que han muerto ó se hallan heridos, á consecuencia de! combate del día de la fecha.

MUERTOS.

Señor Secretario de Guerra, coronel don José Galvez.

Comandante de la Torre de la Merced, coronel graduado don Enrique Montes.

Coronel—D. Miguel Zamora.

Ingeniero—D. Cornelio Borda.

Sargento Mayor graduado—Andres Vigil.

Capitan—Juan J. Salcedo (Jefe inmediato de Quiñones N. de R.).

Teniente—Florencio Olazo.

Subtenientes—Manuel D. Cortés, Dámazo Quispe Paredes.

Alferez de fragata—N. Villamac.

Subteniente—N. Galindez.

Cabos segundos—Manuel Canchari, Andres Salas.

Soldados—Pedro Escobar, Donato Puma, Koman Ceballos, Santiago Cervantes.

Marineros—Francisco Hurtado, Jacinto Loreto, Miguel Hualanchano.

Paisano —D. Antonio Alarco.

Cuatro paisanos cuyos nombres se ignoran (5).



De este parte se puede inferir que el Capitán Tarmeño Eulogio Quiñonez sobrevivió a la hecatombe de la Torre de “La Merced”.

Las naves españolas permanecieron en San Lorenzo reparando sus averías y dando sepultura a los muertos. Hasta el 10 de mayo en que abandonaron el pacifico para dirigirse a España tomando rumbo a Filipinas y Magallanes, donde tuvieron un penoso regreso, que es parte de otra historia.

La participación de nuestra ciudad de Tarma en este Combate decisivo para preservar la independencia de nuestra patria, fue indirectamente a través del Coronel José Galvez Egusquiza, militar Cajamarquino, casado con la matrona Tarmeña Doña Angela Moreno de Galvez, y que estaba al mando de toda la operación militar combinada de las fuerzas de artillería del Ejército y de la Marina, en su cargo de Secretario de Guerra o ministro de Guerra cargo conferido por el Presidente Mariano Ignacio Prado.  José Galvez Egúsquiza como se sabe, se inmoló aquel Dos de Mayo de 1866 en plena acción de armas, al Volar “La torre de la Merced”.
Sin embargo Tarma también estuvo presente por acción directa de uno de sus hijos en este Combate, pues nuestra Provincia, siempre fue cuna de patriotas y héroes, mas nosotros como tarmeños no hemos sabido aquilatar, conocer de ellos,  ni darles el reconocimiento que se merecen a muchos de ellos, tal es el caso de un personaje, creo yo, totalmente desconocido para Tarma, pero que fue uno de los vencedores del Glorioso Combate del 2 de Mayo de 1866, me estoy refiriendo al Mayor Eulogio Quiñones, cuyos restos yacen en nuestro Cementerio General de Tarma, en el CUARTEL 3 “SAN VICENTE”, Nicho A-13 , que lo descubrí por esas casualidades de la vida, soldado Tarmeño cuyo nombre ha de perennizarse a partir de ahora.



En la tumba de Eulogio Quiñones, reza un epitafio, que textualmente dice :  “EULOGIO QUIÑONES, MAYOR DEL EJERCITO, VENCEDOR DEL 2 DE MAYO, 5 DE SETIEMBRE DE 1910, RECUERDO DE SUS HIJOS”.

Estado actual de la tumba del Benemérito Hijo de Tarma
Mayor del Ejército Eulogio Quiñones luego de la refacción del nicho.
Tumba del mayor Eulogio Quiñones, donde se lee nítidamente
su participación en la Gesta del Dos de Mayo de 1866.

Nicho del mayor del Ejército Eulogio Quiñonez, cuando fue descubierto
fortuitamente, luego de muchos años donde pasó inadvertido, antes de
mandarlo a refaccionar.
A partir de este hallazgo, fortuito para nosotros, indagando en la Bibliografía existente encontré datos muy interesantes en el Libro ““Una página gloriosa para la historia del Perú:  El 2 de mayo de 1866” de José Celedonio Urrea, con fecha, Lima Mayo 6 de 1866 (5), donde existe un documento oficial N° 3, escrito por el Coronel Juan Espinoza, que textualmente dice el título : “ Relación nominal de los empleados de la Secretaría de Guerra y Marina que estuvieron en el glorioso Combate de 2 de mayo del presente año, desempeñando diversas comisiones “, líneas abajo se encuentra el nombre de los diversos oficiales que estuvieron presentes en dicha gesta, y es en esta nómina donde encontramos otras referencias que dicen :  “…Dn. Eulogio Quiñones, oficial calígrafo, capitán ayudante del comandante de la Torre de la Merced…” (5). Ello significa que nuestro paisano estuvo nada menos que al lado del héroe peruano José Galvez Egúsquiza y bajo las órdenes del Comandante de la Torre de La Merced, el Coronel Enrique Montes, como se sabe un proyectil impactó dicha torre, alcanzando el polvorín y los sacos de pólvora que estaban apilados al pie de los cañones, volando en pedazos José Galvez, Enrique Montes y varios defensores más, sin embargo por esos designios de la vida, Eulogio Quiñones sobrevivió a este episodio bélico donde nuestro país se alzó con un triunfo sobre la Armada Española, esto se concluye de otro parte realizado por Manuel G. de La Cotera, Comandante General de las Baterías del Sur (Baterías donde se encontraba la Torre de La Merced y se hallaba nuestro Conciudadano Eulogio Quiñones),   parte realizado en el Callao, el mismo 2 de Mayo de 1866, donde Eulogio Quiñones no figura en la lista de heridos y obviamente en la lista de muertos.

Hay otra constancia oficial que reafirma que Eulogio Quiñones estuvo presente aquel día en la torre de la Merced (la cual tenía dos cañones llamados la pieza de la derecha y la pieza de la izquierda) , dato fidedigno que consta en otro parte del mismo Manuel G. de La Cotera el cual titula : “…Relación nominal de los señores jefes, oficiales y demás individuos que se hallaron presentes el glorioso 2 de Mayo en la Torre de la Merced…”, en el rubro de capitanes dice: “…Capitanes --- Juan F. Salcedo, comandante de la pieza de la izquierda y EULOGIO QUIÑONES, ayudante…”(5).  (Según la lista de los fallecidos en combate, arriba mencionado,  Juan Salcedo (Jefe inmediato de Quiñones) murió al estallar el polvorín de la Torre “La Merced” mas Eulogio Quiñonez sobrevivió.


Parte oficial del Comandante de las Baterias del Sur
General Manuel de La Cotera, el cual corrobora la
presencia del Tarmeño Eulogio Quiñones en la
"Torre de La merced"
La Torre de la Merced y sus respectivos cañones, se encontraba dentro del grupo de las Baterías del Sur, era una torre blindada (Lo que explicaría porque José Galvez Egúsquiza como Ministro de Guerra se ubicó allí) , contaba con su polvorín y oficinas subterráneas, sus dos cañones eran cañones fijados en tierra manejado por marinos y efectivos del Ejército, como fue el caso de nuestro ilustre paisano Eulogio Quiñones, que estuvo al mando de Juan F. Salcedo en calidad de apoyo con la Pieza o Cañón de la “Izquierda”, Eulogio Quiñones escuchó el ruido ensordecedor de la bomba disparada por la escuadra Española e igualmente vivió momentos de angustia y emociones intensas cuando dicho proyectil impactó en los pequeños sacos o saquetes de pólvora instalados al costado de los cañones, produciéndose una gran explosión donde perdió la vida el Ministro de Guerra José Galvez Egúsquiza y varios patriotas más. Si bien es cierto nuestro paisano de oro no murió en este descomunal combate, si fue todo un héroe, fue un gran patriota que no escatimó poner en juego su vida con tal de defender a nuestro Perú.

Eulogio Quiñones fue un gran Tarmeño, pues retornó a su amada Tarma, no sin antes recibir una honrosa condecoración que el Gobierno peruano puso en su pecho a nombre de los Defensores Calificados de la patria, esta condecoración fue una medalla impuesta por el  mismo Presidente Mariano Ignacio Prado, por haber tenido la valentía de exponer su vida en defensa del Perú, medalla llamada justamente “Medalla de la Victoria”. Fue ascendido al grado de Mayor por su meritoria participación en este Glorioso Combate.
Medalla impuesta al Mayor del Ejército Eulogio Quiñonez
por el presidente Mariano Ignacio Prado, antes de su regreso definitivo
a la tierra que lo vió nacer, Tarma.
Una vez licenciado del Ejército, ya afincado otra vez en Tarma, falleció al cabo de varios años, un 5 de Setiembre de 1910 en nuestra ciudad, para cubrirse de olvido,  hasta encontrar hace muy poco su tumba,  que clama por una reivindicación y desagravio de parte de todos nosotros como ciudadanos Tarmeños, pues lo menos que se puede hacer para con tan insigne personaje, es rendirle un homenaje póstumo y que se institucionalice cada año una romería de las autoridades, ciudadanos y escoltas de los colegios a su tumba así como presentes florales, pues tan ilustre tarmeño para orgullo y paradigma nuestro… dignamente se lo merece. .

Vivan los Héroes del dos de Mayo !!!

Viva el Mayor E.P. Eulogio Quiñones !!!

Viva la Artillería peruana !!!

Viva Tarma !!!

Viva el Perú !!!
 
COMBATE DEL DOS DE MAYO (VIDEO)
 



BIBLIOGRAFIA:

1)      Gral. DELLEPIANE , CARLOS : “Combate Naval del Callao”, CENTENARIO DEL COMBATE DEL 2 DE MAYO DE 1866 EN EL CALLAO, APUNTES HISTÓRICOS.  Comisión Nacional del Centenario Lima, 1966. Imprenta del ministerio de Guerra, Lima – Perú, 1966.

2)      Albarracín Chevez, Jorge y Col. COMISIÓN PERMANENTE DE HISTORIA DEL EJERCITO : “CÁCERES”, Studio Digital Editores, Primera Edición Setiembre del 2014 – Lima Perú.

3)      Basadre Grohmann, Jorge : Historia de la República del Perú (1822-1933), Editorial Amauta impresiones Comerciales S.A.C., Producciones Cantabria S.A.C., Abril 2015.

4)      Paz Soldán,Felipe : “Discurso de orden pronunciado en el 75 aniversario del glorioso Combate del Dos de mayo de 1866, BENEMERITA SOCIEDAD FUNDADORES DE LA INDEPENDENCIA, VENCEDORES DEL 2 DE MAYO DE 1866 Y DEFENSORES CALIFICADOS DE LA PATRIA, PRIMER CENTENARIO, Talleres Gráficos del Servicio de Prensa y Propaganda y Publicaciones Militares, Setiembre de 1957. Lima-Perú.

5)      Urrea, José Celedonio : “Una página gloriosa para la historia del Perú o El 2 de mayo de 1866”, SEGUNDA EDICIÓN Corregida y aumentada por el autor. Imprenta Dirigida por  J. R. MONTEMAYOR MELCHORMALO — HUALLAGA 139 – Lima 1866.